Olivia Huggins

Historia sobre la gripe pandémica de 1957 de Olivia Huggins

Narradora: Olivia Huggins

Ubicación: Nuevo México

En 1957, yo vivía con mi familia (mamá, papá y seis hermanos) en Maxwell, Nuevo México. Todos los niños (Manuel T., 14 años; Margaret, 12 años; John, 10 años; Bob, 9 años; Julia, 8 años; Olivia, 6 años; y Theresa, 2 años) y mi mamá, Elizabeth, nos contagiamos la enfermedad de la “gripe asiática”. Mi papá, Manual Pacheco, sobrevivió a la gripe pandémica de 1918 y no se enfermó. Todos teníamos mucha fiebre y no había calefacción central en nuestra casa; teníamos una estufa a leña y carbón. En los dormitorios de atrás, donde generalmente dormíamos, hacía mucho frío, así que todos dormíamos en camas plegables cerca de la estufa. Manuel mantenía la estufa encendida, cumplía con su trabajo regularmente, se encargaba de las tareas en nuestra granja (como ordeñar las vacas), y nos traía naranjas para comer – no recuerdo comer otras comidas.

En ese momento, la gente creía que era necesario sudar para eliminar la fiebre. Nunca había licor en la casa, pero se había comprado una pequeña botella de whisky que se calentaba en una cacerola con un poco de azúcar. Cada uno de nosotros tenía que tomar nuestra “dosis de medicina” para poder eliminar la fiebre sudando. No recuerdo cuántos días estuvimos enfermos pero todos sobrevivimos.