
Narradora: Marilynn Sutherland
Ubicación: Dakota del Norte
Cuando era niña, me asustaba y entristecía escuchar a mi madre, Marcella Bobzien, contar historias sobre cómo su familia había sido afectada por la gripe pandémica de 1918. Los relatos de mi madre eran intensificados por los recuerdos de mis abuelos maternos, Carmen Garske Bobzien y Otto John Bobzien, quienes en ese momento vivían en la zona rural de Dakota del Norte con Marcella y sus hermanos, Millie, Bea, Florence, Dolores, Dick, Jim, Jack, Leon, Vernon y Robert. Cuando adulta, comencé a entender cuán devastadora fue esta epidemia incluso para familias agrícolas aisladas, y a comprender cuánto más grave sería una epidemia de este tipo si se repitiera en la sociedad urbana actual de Estados Unidos.
Marcella perdió a dos hermanos, Robert (un bebé) y Vernon (un niño pequeño), cuando la pandemia de gripe de 1918 se propagó hacia la zona rural de Dakota del Norte ese invierno. Cuando mi abuela Carmen se enfermó de gripe más tarde, la familia estaba aterrada ante la posibilidad de perderla también a ella. Porque además de Robert y Vernon, la hermana menor de Carmen, Stella Garske Bobzien (Nota: Carmen y Stella se casaron con dos hermanos, Otto y Ferd), también había muerto a causa de la gripe pandémica, dejando huérfanos de madre a tres niños pequeños. Carmen se recuperó por completo de su enfermedad. Los hijos de su hermana fallecida y su cuñado, Ferd, se fueron a vivir con ellos en su pequeña y humilde casa de labranza en las afueras de Bismarck. Lamentablemente, el acuerdo no perduró y toda la familia se sintió culpable por el resto de sus vidas al dejar a los tres hijos de Stella en un orfanato durante su infancia.
Según el diario de Otto, su unida comunidad agrícola fue testigo de muertes a causa de la gripe en cada una de las familias conocidas en millas a la redonda, debilitando la capacidad de la comunidad para enterrar a sus muertos, sin mencionar la capacidad para cuidar de los sobrevivientes de la epidemia.
“Recurro” a estos recuerdos mientras en el área de la salud pública nos preparamos para la inevitable pandemia de gripe que se avecina; agradecida por lo mejor preparados que estamos ahora, pero con la sensatez y responsabilidad que brinda el contar con datos de primera y segunda mano sobre el impacto causado por estas pandemias.