
Narradora: Clella B. Gregory
Ubicación: Kentucky
En febrero de 1919, en Lewisport, Kentucky, Edna Gregory (23 años), Edward Gregory (24 años) y su hijo de 13 meses de vida, Samuel M. Gregory, se contagiaron la gripe. El pequeño Samuel eventualmente se recuperó, como así también su madre Edna, pero el estado de Edward se agravó. La fiebre de Edward seguía subiendo cada vez más y la medicina en esa época era la aspirina, que tomaba en manojos una y otra vez. Edward sudaba mientras yacía en su colchón y el médico local, el Dr. Griffin, que se sentaba durante horas junto a su cama, no pudo salvar a su paciente. El funeral de Edward se llevó a cabo en la casa de sus padres ya que no se ofrecían servicios religiosos para intentar frenar la propagación de la gripe. Pocas personas asistieron a su funeral y algunos se sentaban con un pañuelo que les cubría la boca y la nariz. Edward era un hombre fuerte y sin vicios. Era director de la escuela, líder Boy Scout, artista, músico, voluntario de la iglesia y amante de los niños. Samuel creció y se convirtió en mi esposo en 1936. Durante toda su vida, nunca más se contagió de gripe.