Narradora: Kathy Parker
Ubicación: Nueva York
En octubre de 1918, perdí a mis abuelos maternos, Arthur y Julienne Scoltic-Valley, y a mi abuela paterna, Loretta Carmel Crowley, a causa de la influenza pandémica. Todos ellos eran residentes de Ogdensburg, Nueva York, una pequeña ciudad sobre el Río St. Lawrence al norte de Thousand Islands. Como consecuencia, mi madre, Kathleen Valley-Parker, fue enviada a un orfanato a la edad de 2 años y mi padre, Charles Parker, también fue enviado a un orfanato a la edad de 2 años.
Arthur y Julienne fallecieron en Buffalo, Nueva York; Arthur murió el 8 de octubre a la edad de 37 años, y Julienne murió tres días después el 11 de octubre a la edad de 30 años. La mamá de mi padre, Loretta, murió en Ogdensburg el 29 de octubre a la edad de 34 años.
Arthur se casó con Julienne el 1 de septiembre de 1915 en Buffalo, NY. Ella había venido desde Buffalo hasta Ogdensburg para matricularse en la escuela de enfermería del hospital local, administrado por las Monjas Grises del Sagrado Corazón, una orden religiosa fundada originalmente en Montreal, Canadá. La tía de Julienne, la Hermana St. Stephen, era administradora del hospital. Arthur vendía prendas de confección y pertenecía a una gran familia muy conocida.

Siempre se nos dijo que Arthur envió a su esposa y a su pequeña hija a vivir con su familia en Buffalo a finales del verano/principios del otoño de 1918 porque parecía que esta enfermedad, referida como “neumonía tifoidea” en los obituarios, estaba abatiendo a muchísima gente y aparentemente estaba menos diseminada en Buffalo. Además, es posible que el interés de Arthur por alejar a su esposa durante un tiempo era motivado por su necesidad de consuelo y alivio, tras la muerte de su bebé Paul (Paul Arthur, nacido el 3 de abril de 1918 y fallecido 3 meses más tarde el 5 de julio a causa de un defecto cardíaco congénito).
Tenemos dos cartas originales de Arthur para Julia, de su puño y letra, que mi madre nos ha entregado. La primera fue escrita el 20 de septiembre y la segunda data del 22 de septiembre de 1918.
La carta del 20 de septiembre acusa el recibo de un telegrama de Julienne para Arthur avisando que ella y Kay habían llegado sanas y salvas a Buffalo. Él pregunta: “¿Cómo se portó mi querida Kathleen durante el viaje, mi pequeña princesa?”. Arthur le comunica a Julienne que Art Tyo, un primo, lo acompañaría en aproximadamente 10 días. Arthur también le dice a Julienne, a quien llama “Preciosa”: “Disfruta, sal a pasear y encuéntrate con tu gente. Haré todo lo posible por ir, aunque sólo sea por un día.”
Para cuando Arthur escribe su segunda carta el 22 de septiembre, él ya ha recibido una carta de Julienne. Le confirma que irá a buscarlas. “Bueno, mi amor, creo que iré a buscarlas, pero me gustaría quedarme allí 3 o 4 días si fuera posible.”
No sabemos si Arthur y Julienne pudieron reunirse antes de morir.
Un obituario, publicado en un periódico de Ogdensburg con fecha del 11 de octubre, tenía el siguiente encabezado: “Sigue a su esposo hasta la tumba tres días después.” Otro obituario dice: “La Sra. Arthur G. Valley (Julia), de esta ciudad, falleció hoy en la casa de sus padres en Buffalo luego de un breve episodio de neumonía. Su esposo falleció a causa de la misma enfermedad en Buffalo el 8 de octubre, sus restos fueron inhumados ayer en esta ciudad. Los restos de la Sra. Valley serán traídos a Ogdensburg mañana. La pareja tenía una hija, Kathleen, quien también se enfermó en Buffalo pero se está recuperando...”
Luego de la muerte de sus padres, se produjo una batalla por la custodia de mi madre entre la familia de su madre, los Scoltics de Buffalo, y los parientes de su padre en Ogdensburg y Montreal. El tribunal finalmente cedió su custodia a la madre viuda de Julienne, Julia Nisell Scoltic. Ella y la hermana de Julienne, Kathleen, que nunca se casó, criaron a mi madre en Buffalo. La primera murió en 1940 y la segunda en 1955.
No tengo ninguna historia sobre la muerte de la madre de mi padre, Loretta, salvo que la hermana mayor de mi padre, Margaret, que tenía 4 años en ese momento, fue enviada a Kingston, Ontario, para ser criada por la hermana de su madre y su familia. Mi padre y su hermano menor, Frederick, se quedaron en Ogdensburg y fueron criados por su padre y el hermano de su padre, Edmund, que nunca se casó. Por lo que sabemos, ninguno de los sobrevivientes se contagió la gripe. Según el periódico de Ogdensburg con fecha del 30 de octubre de 1918, mi abuela paterna falleció luego de una breve enfermedad de neumonía. De acuerdo con el periódico: “fue una mujer que se ganó mucho respeto a nivel local y su fallecimiento provocará mucha pena.”
Como resultado de estas tres muertes a causa de la influenza, mi padre fue criado en una casa sólo habitada por hombres; mi madre fue criada en una casa sólo habitada por mujeres a más de 300 millas de distancia de su lugar de nacimiento. Tenemos la verdadera bendición de contar con las cartas, los obituarios, y algunas fotografías familiares que capturan el breve período que mis abuelos compartieron con mi madre. Lamentablemente, tenemos menos recuerdos del tiempo que la mamá de mi papá compartió con él.