Narradora: Elizabeth Clark
Ubicación: Tennessee
En 1918, mi madre, Beulah Justice-McAnnally, tenía 21 años y vivía en Ooltewah, Tennessee. Viajaba a Chattanooga varios días de la semana para asistir a la escuela de arte. Muchas veces pasó por la estación terminal de Chattanooga y vio los ataúdes con los restos de los soldados que habían muerto a causa de la gripe y eran enviados de vuelta a sus casas para recibir sepultura. Beulah recordaba que había ataúdes “por casi todos los rincones.”
Beulah vivió hasta los 91 años de edad y la experiencia de haber sido testigo de tantas muertes a causa de la gripe le causó una impresión perdurable.
