Narrador: Jay McAuliffe
Ubicación: Illinois
A la edad de 88 años, mi abuelo, James H. Wallace, escribió un breve relato de su vida que incluyó sus experiencias durante la pandemia de 1918. Nació (1894) y creció en Sandwich, Illinois. Luego de terminar la escuela secundaria, estudió en el Oberlin College durante 2 años y posteriormente pudo matricularse en la Escuela de Medicina de la Universidad del Noroeste. Después de sus prácticas y con la Primera Guerra Mundial en curso, se unió a la Armada y fue emplazado en la base Great Lakes de Chicago.
“Estaba de guardia en Great Lakes el viernes 13 de septiembre de 1918 cuando fui asignado a una sala de pacientes con “gripe”. Había explotado en la estación de entrenamiento como una bomba y los 100,000 hombres que allí se encontraban inundaron repentinamente las 3,000 camas del hospital. Fui asignado a una segunda sala y luego a dos salas más. Era responsable de alrededor de 100 pacientes, la mayoría de ellos con una intensa bronconeumonía. Esta fue una experiencia extraordinaria para un joven médico recién salido de la universidad. La tasa de mortalidad era increíble, más de 100 muertes por día. En ese momento, no había sulfamidas ni penicilina, poco más que una aspirina y, en poder de algunos médicos, whisky. La epidemia se extendió por el campamento con rapidez pero afortunadamente también se extinguió con rapidez. Nunca me enfermé.”
El Dr. Wallace falleció en 1986 a la edad de 92 años.
