Joseph Goldberger llegó a los Estados Unidos en 1883 como un inmigrante de nueve años desde Austria-Hungría. En 1895, obtuvo su título médico en el Bellevue Hospital Medical College en la ciudad de Nueva York.
Después de varios años luchando por mantener su práctica privada, Goldberger ingresó en el Servicio de Salud Pública en 1899. En una irónica vuelta del destino, los primeros años de Goldberger en el Servicio se desarrollaron examinando inmigrantes y tratando temas relativos a la cuarentena.
Sin embargo, los dones reales de Goldberger se encontraban en sus habilidades como investigador. Para 1918, ya había conducido investigaciones en una amplia gama de enfermedades, las más notables sobre el pelagra. En aquel momento, el pelagra no estaba controlado en el sur de Estados Unidos. El descubrimiento de Goldberger de que el pelagra estaba causado por una deficiencia en la dieta preparó el camino para la erradicación de la enfermedad.
En 1918, Goldberger fue designado para trabajar en el problema de la influenza. Junto a colaboradores de la marina, Goldberger comenzó a desarrollar una serie de experimentos diseñados para determinar las causas de la influenza y las formas de diseminación de la enfermedad.
Los experimentos, que utilizaron personal militar como voluntarios, comenzaron en noviembre de 1918. Se hicieron intentos de infectar a voluntarios saludables con influenza, utilizando tanto secreciones de pacientes con influenza, como cultivos puros del bacilo de Pfeiffer, que se creía era la causa de la influenza. Ninguno de los voluntarios contrajo la enfermedad. Los investigadores continuaban perdidos con respecto a las causas reales de la influenza (haga clic aquí para descubrir cómo los investigadores determinaron la causa de la influenza).
En los años subsiguientes a la pandemia, Goldberger se alejó de la influenza para trabajar en otros asuntos, incluyendo las interconexiones entre la pobreza y la mala salud.
Goldberger murió el 17 de enero de 1929.
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