Wade Hampton Frost es frecuentemente considerado como el padre de la epidemiología moderna.
Nacido en 1880, Frost obtuvo su título médico de la Universidad de Virginia en 1903. Dos años después, Frost fue nombrado como director médico en el Servicio de Salud Pública. Se desempeñó primero en Baltimore y luego en Nueva Orleans donde colaboró en la lucha contra la última epidemia de fiebre amarilla de la nación. En 1908, Frost fue designado al Laboratorio Higiénico (el Laboratorio finalmente se convirtió en los Institutos Nacionales de la Salud). Allí, Frost participó en investigaciones de campo de epidemias de fiebre tifoidea y polio. Con el comienzo de la Primera Guerra Mundial, Frost fue nombrado para trabajar en la Cruz Roja.
Al comenzar la pandemia de influenza de 1918, Frost se embarcó en un estudio epidemiológico masivo de la pandemia. Junto a Edgar Sydenstriker, un economista estadístico, Frost investigó el impacto de la pandemia en dieciocho localidades diferentes en los Estados Unidos. El trabajo de Frost sobre la pandemia estuvo entre los primeros en ser publicados y proporcionó a los expertos en salud pública valiosa información al respecto.
Después de su éxito en este campo, Frost aceptó un puesto como profesor en epidemiología en la Universidad Johns Hopkins. En 1928, renunció a su puesto en el Servicio de Salud Pública para dedicarse a tiempo completo como jefe del departamento de epidemiología en Hopkins. Mientras estuvo allí, Frost dirigió investigaciones de campo sobre distintas enfermedades que abarcan desde al difteria hasta la tuberculosis. Más importante aún, Frost publicó un ensayo que marcó un hito y que establecía los límites de a epidemiología moderna. Este ensayo demostró definitivamente que la epidemiología era una ciencia analítica muy cercana a la biología y a las ciencias médicas.
Frost murió de cáncer en Baltimore, Maryland, el 30 de abril de 1938.
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