barra de título de la gran pandemia logotipo del departamento de salud y servicios humanos
inicio la vida en 1918 la pandemia su estado documentos y medios de comunicación biografías conozca más
Inicio > La vida en 1918 > Instantánea del mundo en 1918
La vida en 1918
Instantánea del mundo en 1918
La salud de la Nación
En búsqueda de cuidados de salud
El Servicio de Salud Pública
A la derecha de la imagen, dos hombres enfrentados. A la izquierda, se puede leer
Durante la pandemia de influenza, el cierre de muchos cines significó que los productores se vieron forzados a posponer la inauguración de muchas películas. [Crédito: La Biblioteca del Congreso]
Afiche de reclutamiento de la Primera Guerra Mundial.
Dibujo en blanco y negro de una estación de subterráneo con los pasajeros acudiendo en masa a un vagón del metro. En la leyenda dice "Subway New York Step Lively" ("Metro Nueva York Súbase con alegría").
Transporte: desde 1909 en adelante, los pasajeros interurbanos han pululado en las estaciones de metro en las ciudades más concurridas del país. [Crédito: La Biblioteca del Congreso]
Instantánea del mundo en 1918

Temas de esta página:


 

Entretenimiento

Pistas de patinaje sobre ruedas, películas, salones de danza, salas de billar, parques de diversiones, bares. A pesar del hecho de que el mundo se encontraba en guerra, los estadounidenses en 1918 tenían más dinero y más tiempo libre que cualquier generación anterior y acudían a estas actividades en cantidades cada vez mayores.

Los fanáticos se apiñaban en los numerosos cines y la romántica relación de los Estados Unidos con las celebridades de Hollywood era ya una parte permanente de la cultura. Sin embargo, a diferencia de lo que sucede en la actualidad, los aficionados al cine contaban con una increíblemente amplia variedad de elecciones ya que se realizaron casi ochocientas películas solamente en 1918. Estas películas silentes eran más cortas que las que vemos hoy, pero las estrellas de estos filmes eran tan populares como los actores y actrices de hoy en día.

La popularidad del teatro en vivo disminuía pero, en 1918, aún era lo suficientemente popular como para significar una seria competencia para Hollywood. El vodevil, que consistía en una serie de parodias, continuó siendo el favorito de multitudes y las estrellas del vodevil rivalizaban con las de Hollywood por su popularidad.

Pistas de patinaje sobre ruedas, salas de billar, salones de danza y parques de diversiones también proporcionaban a los estadounidenses de la clase trabajadora entretenimientos a bajo costo. El ir a la playa también se convirtió en una actividad popular y los estadounidenses de todas las clases se aglomeraban en lagos y a orillas del mar.

A medida que más y más estadounidenses se trasladaban a las ciudades y a los suburbios, se inclinaban cada vez más a las historias sobre la vida rural y el Lejano Oeste. En 1918, The U.P Trail de Zane Gray fue el primero en la lista de los más vendidos. El ingreso de los Estados Unidos en la Primera Guerra Mundial en 1917 también incendió el interés por la literatura y la poesía de guerra. En un sentido más ligero, las revistas de aficionados como Photoplay satisfacían el amor de los estadounidenses por las celebridades con historias acerca de los actores y actrices.

Pero si el entretenimiento se convirtió en un gran negocio a comienzos del siglo veinte, también se convirtió en una preocupación para los expertos en la salud pública. Con temor a la propagación de la influenza, los funcionarios del gobierno se apuraron en cerrar gran cantidad de estos lugares en pleno desarrollo de una pandemia.

La guerra

La Primera Guerra Mundial, o la Gran Guerra como la conocían los contemporáneos, comenzó en el verano de 1914. Mientras que las causas exactas de la guerra aún se debaten calurosamente, el asesinato del Archiduque Franz Ferdinand se ha tomado frecuentemente como el evento detonante. Ello desató una guerra entre varias naciones, muchas de las cuales se habían unido en alianzas militares.

A pesar de que la gente creía originariamente que la guerra sería corta, ésta se alargó por cuatro años, y finalmente involucró en el conflicto a naciones tan distantes como Japón y los Estados Unidos. Para 1917, cuando Estados Unidos ingresó en la guerra, las naciones europeas que estaban en guerra se encontraban en un impasse; millones de soldados habían muerto y la moral de los civiles y la de los militares estaba en descenso. La guerra de trincheras, como también el comienzo de la guerra química y la artillería pesada, habían transformado a Europa en un campo de matanza.

A comienzos de mayo de 1917, se requirió que los hombres estadounidenses de entre 21 y 29 años se registraran para la conscripción (finalmente, la conscripción se extendería para incluir a todos los hombres de entre 18 y 35 años). Una vez enrolados, se los enviaba a campamentos militares en todo el país. Estos campamentos eran, a menudo, caldos de cultivo para enfermedades y el Servicio de Salud Pública trabajó intensamente con el Departamento de Guerra para proteger a los soldados de enfermedades que abarcaban desde la viruela hasta la disentería, la sífilis y el cólera.

En 1918, soldados estadounidenses alojados en campamentos militares en todo el país, se encontraban entre las primeras víctimas de la pandemia. A medida que la enfermedad se diseminaba, los hospitales militares, tanto en los Estados Unidos como en el exterior, se llenaron rápidamente con pacientes con influenza.

En noviembre de 1918, mientras el mundo luchaba con la cada vez mayor pandemia de influenza, Alemania fue derrotada. Se declaró la paz el 11 de noviembre. Nueve millones de personas, 340,000 de ellos estadounidenses, murieron durante la guerra. Tan espantoso como suena este número, parecería pequeño al lado de los cincuenta millones que morirían durante la pandemia de influenza.

Un lugar para la mujer

En el siglo diecinueve, la típica función de la mujer estadounidense era el de esposa y madre. A comienzos del siglo veinte, esto comenzó a cambiar.

Al salir de sus hogares, las mujeres de la clase media y alta aceptaron una amplia variedad de nuevas carreras, convirtiéndose en enfermeras, maestras, trabajadoras sociales, secretarias y hasta teleoperadoras. Una minoría de mujeres incluso ingresó en áreas dominadas por los hombres y se convirtieron en abogadas, médicas y científicas.

Las mujeres de la clase trabajadora también encontraron nuevas oportunidades ya que la guerra les permitió obtener trabajos tradicionalmente retenidos por los hombres. Para 1918, estas mujeres se desempeñaban como trabajadoras de fábricas en plantas de municiones, como conductoras de autobuses o incluso como conductoras de camiones.

A pesar de que las mujeres nunca recibieron la misma paga que los hombres, el dinero que recibían les brindaba mayor independencia que la que jamás habían tenido sus madres y abuelas.
La independencia económica le posibilitó a las mujeres disfrutar de mayor libertad en sus actividades sociales. Escapándose de las chaperonas, las mujeres "respetables" ahora tenían citas, y salían acompañadas únicamente por el joven de su elección.

Los derechos políticos tardaron en emerger. Sin embargo, en 1918, algunos estados permitieron a las mujeres votar y en 1916, en Montana se eligió a Jeannette Rankin quien se convirtió en la primera miembro femenino del Congreso. En 1919, el Congreso aprobó una ley otorgando a todas las mujeres el derecho de voto; sin embargo, la misma no entró en vigencia hasta 1920.

Transporte

A lo largo y ancho de los Estados Unidos, los avances tecnológicos y la productividad mejorada en las muchas fábricas de la nación comenzaron a transformar los sistemas de transporte de la nación.

La cantidad de pasajeros que viajaban en tren se había triplicado desde 1896, convirtiendo a los trenes en la principal forma de transporte para los estadounidenses en 1918. Dos años después de la pandemia, en 1920, el tren como medio de transporte alcanzó su punto máximo, con más de mil millones de pasajeros que utilizaban este medio.

Sólo algunos estadounidenses contaban con un automóvil en 1918. Sin embargo, la introducción del Modelo T por Henry Ford, un automóvil accesible a las masas, comenzó a cambiar todo aquello. A medida que los autos se tornaron más comunes surgió una red de carreteras, las que gradualmente fueron reemplazando a los trenes.

En 1918, sin embargo, esta red de carreteras era todavía limitada. Los funcionarios del PHS que utilizaban automóviles para llegar a diario hasta los pacientes con influenza, descubrieron que las rutas mal mantenidas y de tierra pinchaban los neumáticos y dañaban los motores. Durante la pandemia, los funcionarios que viajaban en auto eran frecuentemente forzados a combinar las habilidades de un mecánico con las de un médico.

Varias ciudades estadounidenses como Boston, Nueva York y Filadelfia, se enorgullecían de sus importante sistemas de subterráneos y líneas de tranvías. El primer sistema de metro en ser inaugurado fue el de Boston en 1897. La popularidad de estos sistemas los convirtió en un conducto natural para la influenza. Durante la pandemia, muchas ciudades limitaron o incluso cerraron sus sistemas de transporte público. En aquellas áreas en las que el sistema de transporte se mantuvo abierto, los pasajeros utilizaban mascarillas para evitar la transmisión de la enfermedad.

Comunicación

En 1843, el descubrimiento del telégrafo por parte de Samuel Morse hizo posible la rápida comunicación a larga distancia. Setenta años más tarde, los estadounidenses aún confiaban en el telégrafo para transmitir información y noticias acerca de una variedad de temas, incluyendo el surgimiento de una pandemia. A comienzos del siglo veinte, el PHS utilizó telégrafos de manera diaria para comunicarse con los funcionarios instalados afuera del área de Washington DC. Debido a que los telegramas eran leídos por los operadores del telégrafo, los funcionarios del PHS utilizaron frases codificadas al discutir la crisis por la epidemia y otras crisis de la salud pública.

A pesar de que los teléfonos existían, estos eran extremadamente caros para ser utilizados y no siempre se encontraban disponibles en las áreas rurales. El comienzos del siglo veinte presenció la expansión de las líneas telefónicas de la nación. Sin embargo, hacer el servicio telefónico disponible a todos los estadounidenses era todavía un gran trabajo en progreso en 1918.

Para asuntos menos urgentes, los estadounidenses continuaron confiando en las cartas. A pesar de que el servicio de correo aéreo apareció recién en 1918, el Servicio Postal enviaba las cartas tan rápidamente que muchos funcionarios del PHS utilizaron las cartas aún cuando el asunto era urgente.

La mayoría de las ciudades y pueblos se enorgullecían de sus periódicos locales, e incluso pequeñas ciudades publicaban más de un periódico. Las noticias mas importantes eran a menudo publicadas en un periódico separado al que se le llamaba "extra".

Mientras que la radio ya había sido introducida antes de este momento y había jugado un papel considerable en el campo de batalla durante la Primera Guerra Mundial, los primeros comerciales no fueron transmitidos hasta comienzos de la década de 1920.

 

Una pasarela sobre el agua se encuentra en el medio de esta fotografía. Al fondo se puede apreciar una gigantesca montaña rusa y edificios construidos como castillos.
Coney Island en Nueva York era el parque de diversiones más famoso del país pero para 1918, había parques de diversiones en todo el territorio de los Estados Unidos. [Crédito: La Biblioteca del Congreso]
El Tío Sam abraza a una mujer en su uniforme de enfermera y le dice: "Si eres tan buena para la guerra, entonces eres buena para votar".
Cuando los hombres se fueron a la guerra en 1917, sus trabajos fueron ocupados por mujeres. Muchas de ellas pensaban que debían recibir el derecho al voto como reconocimiento a sus servicios prestados a la nación. [Crédito: La Biblioteca del Congreso]
Un afiche en colores de un soldado frente a unos edificios en ruinas en Verdun.
La batalla de Verdun fue la más larga y costosa de la Primera Guerra Mundial. [Crédito: La Biblioteca del Congreso]
Un afiche en colores de reclutamiento. Un joven marino cruza el afiche con grandes zancadas. Se observa un barco en el fondo del afiche. La imagen dice "A wonderful opportunity for you. US Navy. Inquire at recruiting station." ("Una excelente oportunidad para usted. La Marina de los EE.UU. Infórmese en una estación de reclutamiento.")
Afiche de reclutamiento de la 1ra Guerra Mundial
Con la creencia de que los operadores del telégrafo podrían leer los telegramas sobre la epidemia y luego causar pánico, el PHS transmitía códigos como estos a sus funcionarios. Utilizando estos libros, los funcionarios del PHS eran capaces de transmitir mensajes sobre las epidemias en código.
Con la creencia de que los operadores del telégrafo podrían leer los telegramas sobre la epidemia y luego causar pánico, el PHS transmitía códigos como estos a sus funcionarios. Utilizando estos libros, los funcionarios del PHS eran capaces de transmitir mensajes sobre las epidemias en código.[Crédito: Oficina del Historiador del Servicio de Salud Pública]
página principal de la gran pandemia