Montana demoró en informar sobre la presencia de la influenza. Esto no resultó sorprendente. Muchos estados, en especial los rurales, tenían dificultades para reunir personal y lograr que presentarab informes sobre las enfermedades incluso antes de la pandemia de 1918-1919. El 4 de octubre funcionarios estatales enviaron su primer informe oficial al Servicio de Salud Pública. El informe decía lo siguiente: ?la enfermedad es una epidemia en los condados de Sheridan y Fergus. Se han registrado casos en otros condados.?
|
| Los parques de diversiones, como el de Columbia Gardens en Butte, debían cerrar sus puertas al comenzar la pandemia. [Crédito: La Biblioteca del Congreso] |
A pesar de que a los funcionarios estatales se les requería proporcionar informes de seguimiento al Servicio de Salud Pública después de su informe inicial, los funcionarios de Montana no lo hicieron. Esta falla puede indicar que la epidemia había superado a los funcionarios. Sin embargo, para fines de octubre, los funcionarios estatales finalmente enviaron un informe de seguimiento al PHS. En el cual admitían que sus registros "estaban bastante incompletos", los oficiales afirmaron que había más de 3,500 casos de influenza entre la población blanca del estado. La situación era particularmente grave en la reserva indígena de Tongue, con mas de mil casos y treinta y nueve muertes. A lo largo del principio de noviembre, funcionarios estatales indicaron con tristeza que la enfermedad estaba aumentando.
Durante la pandemia, los habitantes de Butte recurrieron a los remedios de hierbas de un médico chino, el Dr. Huie Pock. Se decía que salvaba la vida de los pacientes. La situación en Butte, un ruidoso pueblo minero, era tal que hasta las tabernas se cerraron el 22 de octubre.
En Chocteau, la pandemia cerró las escuelas durante cuatro semanas.
En una historia narrada para la Sociedad Histórica de Montana, Loretta Jarussi de Bearcreek, Montana, describió cómo las personas pasaban aparentemente saludables por su pequeño pueblo y morían dos días después. Al revisar los sucesos de la pandemia, Jarussi comentó, "Las personas pasaban, y... se detenían y nos saludaban. Mi madre era muy simpática. Le encantaba ver gente. Ella se sentía sola allí, con nosotros. Entonces, cuando alguien pasaba, siempre se quedaba con ellos. Y, quizás una semana después, nos decían que tal y tal habían muerto, y esas personas habían pasado por nuestra casa. Muchísimas personas se contagiaron de esa gripe, y murieron. Y mi padre contrajo esa gripe y todos en la familia estaban enfermos excepto mi madre. Mi padre ingresaba y salía del hospital. Era propietario de una tienda de zapatos en Columbus en ese momento e ingresaba y salía del hospital, iba al hospital y le decían, "Usted está sano", y se iba. Luego regresaba al hospital. Simplemente no se sentía bien. Pasó por eso numerosas veces. Finalmente decidió ir a Thermopolis a los manantiales. Pensó que ir allí lo ayudaría. Y justo antes de partir visitó a su médico. El Dr. Gardner era el médico en ese momento, su médico. Le dijo, "Dr. Gardner, intentaré probar los manantiales y así ver si eso me ayuda", y el doctor respondió, "Bueno Louie, quizás te ayude". Entonces mientras estaba allí, el hijo del Dr. Gardner, quien también era médico, se encontraba en aquel lugar. Había estado en el ejército, un médico del ejército, se encontraba en casa por licencia, creo. Dijo; "Padre, si dejas que el hombre vaya a los manantiales, regresará a casa en una caja" y el doctor respondió, "¿Bueno, qué me sugieres?" y dijo, "Te diré lo que hicimos en el ejército" y aparentemente dio resultado. Tenían una poderosa medicina. No sé qué era. Pero dijo, "Les dábamos dosis de esta medicina y eso parecía ayudar". Por lo tanto, le dio esta receta y le indicó comprarla y dijo. "Ahora será bastante duro. Asegúrate de decirle a tu esposa que utilice muchas frazadas, frazadas de lana y que las cambie a medida que transpires para mantenerte bien caliente".
Entonces papá fue a casa y le contó a mamá, mamá dijo: "Bueno. Comencemos". Y tomó una dosis de medicina y aparentemente mejoró un poco. Luego era hora de tomar la segunda dosis. Aparentemente esa también dio resultado. Luego tomó una tercera dosis y en ese momento pensó que iba a morir. Llamó a todos los niños alrededor de la cama y dijo, "Esto es para tí y se supone que tú harás esto, y esto te pertenece? y luego cayó en un sueño extraño, como en un coma. Un sueño, un sueño profundo. Y mamá pensó, en realidad pensó que había muerto, pero se despertó y se sintió mejor. Pero le llevó dos años superar eso"
La experiencia de Jarussi se repitió en todo el estado a lo largo del otoño e invierno. La enfermedad fue disminuyendo de a poco después de noviembre, sin embargo, la influenza continuó invadiendo todo el estado durante gran parte del invierno y la primavera de 1919.
|