El 27 de septiembre, el estado informó al PHS que "dos casos sospechosos fueron reportados en Memphis". Para el 1ro de octubre, había 95 casos en Memphis, y diez días después se informó al PHS que se habían producido al menos setenta y seis muertes en Nashville. Entre el 4 y el 10 de octubre, hubo al menos 27 muertes en Chattanooga. El 15 de octubre, hubo 27 muertes en Knoxville. Para el 25, el estado reportó que "las condiciones han mejorado notablemente en la mayoría de las ciudades y pueblos, pero la enfermedad se disemina lentamente por los distritos rurales y regiones mineras". El 27 de octubre, "las condiciones son mejores en los campos mineros en general y... los informes de las comunidades rurales en algunos pocos condados indicaron que la enfermedad aún no se encuentra extendida en estos puntos".
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| Fábrica de tejidos de algodón de Knoxville Mediodía. c. 1910 [Crédito: La Biblioteca del Congreso] |
Si bien los números son difíciles de predecir, un historiador definió los casos en Nashville en aproximadamente 40,000 casos y 468 muertes. A pesar de que el estado no informó de los casos al PHS hasta fines de septiembre, aparentemente la enfermedad apareció en Nashville a comienzos de septiembre, y se hizo notable el 16 de septiembre. Para el 26 del mismo mes, la enfermedad había alcanzado proporciones epidémicas. Tal epidemia comenzó en el Sur de Nashville, una zona de la ciudad densamente poblada que contaba con gran cantidad de trabajadores industriales. Desde allí se diseminó al Este de Nashville y luego al centro de la ciudad. Finalmente, la enfermedad afectó a las áreas menos pobladas del Norte y Oeste de Nashville. A la larga, el Norte y el Oeste de Nashville se convirtieron en los centros de mayor incidencia.
La ciudad no estaba bien preparada para luchar contra la pandemia. Solamente había alrededor de 250 médicos presentes en la ciudad al momento ya que muchos se encontraban desarrollando un activo papel junto a los militares. Para agravar el problema, muchos de los médicos en la ciudad contrajeron influenza y les era imposible trabajar. Nashville reconoció poco después que debían tomarse medidas de ayuda, dejando caer la responsabilidad sobre las enfermeras de salud pública de la ciudad, a quienes se les asignó la tarea de clasificar y tratar los casos de gravedad.
La creación de hospitales de emergencia fue descartada ya que había muy pocos médicos y enfermeras para atenderlos. Los pacientes eran aislados en sus hogares, lo cual forzó a los profesionales médicos a viajar hasta los hogares de los pacientes para proporcionarles cuidados médicos. La admisión al hospital requería la certificación de un médico.
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| El foso del oso. Memphis Tennessee. c. entre 1900-1920. [Crédito: La Biblioteca del Congreso] |
El PHS envió dos médicos adicionales y varias enfermeras a Nashville. La Cruz Roja, el Nashville Golf y el Country Club, y el Centennial Club, proporcionaron ayuda en forma de transporte y provisiones.
El 7 de octubre, se ordenó a los propietarios cerrar los negocios que no se consideraban esenciales. Las escuelas del condado cerraron el 8 del mismo mes. Las escuelas de la ciudad se mantuvieron abiertas ya que los funcionarios de la salud se encontraban bajo la falsa impresión de que la epidemia ya había llegado a su punto máximo. Sin embargo, se entregaba a cada estudiante una taza individual para prevenir la diseminación de la enfermedad y se solicitó a los profesores que enviaran de vuelta a casa a aquellos casos que parecían sospechosos. Durante la tarde del 8, los funcionarios de las escuelas decidieron que la situación era lo suficientemente grave como para justificar el cierre de las escuelas a pesar de las recomendaciones de los funcionarios de la salud pública de mantenerlas abiertas. Ese mismo día, se ordenó a la Nashville Street Railway y a la Light Company que los coches anduvieran con las ventanas abiertas para que se ventilaran. Las aguas residuales se acumularon en las calles, lo que trajo preocupación por la posible aparición de otras enfermedades.
Un médico de Tennessee resumió la situación al escribir en su diario médico: "El hombre que cavó la tumba para su vecino hoy, pudiera encabezar el cortejo fúnebre la próxima semana. No se puede decir quién será el siguiente". En una de las ocasiones, un médico informa a su paciente, padre de familia con once niños, que había contraído influenza. Cuando se le preguntó quién asumiría la responsabilidad de su familia después de su muerte, el padre no lo sabía. A pesar de que o se impuso ninguna cuarentena oficial, familias como esta fueron aisladas por sus vecinos, quienes se negaron a brindarles ayuda aún cuando no había quién cuidara a los miembros de la familia.
Para el 1ro de noviembre, la situación había mejorado y las escuelas y sitios de diversión se abrieron nuevamente en Nashville. |