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Mi terrible experiencia con la gripe H1N1 durante 10 días
17 de noviembre de 2009
Al igual que muchas personas, he seguido las noticias sobre la gripe porcina H1N1 con cierta preocupación. Sin embargo, a diferencia de los demás, he entrevistado a médicos durante años.
Después de hablar con especialistas en enfermedades infecciosas durante horas, me di cuenta de que el problema nunca había sido si habría otra pandemia de gripe, sino cuándo.
La pregunta era: ¿H1N1 resultaría ser esa gripe pandémica peligrosa o no?
Puesto que la mayoría de los informes sobre la gripe porcina H1N1 han descrito una enfermedad leve en la mayoría de los casos de personas infectadas, no estaba especialmente preocupada por mí o por mi familia.
Quizás debía haberlo estado porque la gripe, a pesar de que los reiterados informes de expertos en salud de todo el mundo indican que la gripe porcina no es tan mala en lo que respecta a la enfermedad, puede presentar problemas graves en las personas con enfermedades crónicas tales como asma, diabetes y problemas cardíacos.
Y yo tengo asma.
Aun así, tomé las pocas precauciones que todos esos médicos siempre me recomendaron: lavarse bien las manos, no compartir las toallas para manos, limpiar con productos antimicrobianos las superficies comunes tales como picaportes y teléfonos. Además, pensamos vacunarnos contra el virus H1N1 en cuanto estuviera disponible.
Sin embargo, a comienzos de este año escolar, la gripe se diseminó rápidamente en la escuela secundaria de mi hija. Se colocaron geles desinfectantes en toda la escuela que no hicieron más que colaborar en la reproducción del virus. Mi hija terminó perdiendo la segunda semana de clases completa porque tuvo fiebre, dolores musculares y de garganta, y tos continua. El médico descartó la infección por estreptococo y cuando le pregunté si tenía gripe porcina H1N1 me dijo: "puede ser".
Antes del jueves de esa semana, empecé a sentirme muy cansada y dolorida, pero no estaba tan mal. Antes del viernes por la noche, ya tenía un poco de fiebre y tos, pero todavía no me sentía muy mal.
A la mañana siguiente, empecé a sentir que me pesaba un poco el pecho y la tos había empeorado. Al final del día, casi que no podía respirar.
Por lo general, tengo bien contralada el asma, pero esa vez tenía mucha sibilancia, dificultad para respirar y sentía que los pulmones me pesaban mucho. En un momento me parecía que estaban quemándose. No podía creer la rapidez en la que empecé a tener serios problemas respiratorios. Nunca antes había tenido esos síntomas, a pesar de que había tenido neumonía un par de veces.
Tengo muchos medicamentos para el asma a mano para ayudar a controlar los síntomas, pero incluso con la dosis máxima tenía problemas para respirar.
Además, había desarrollado los síntomas verdaderos de la gripe: fiebre, dolores musculares, tos, garganta inflamada, dolor de cabeza, pero no tenía estornudos o goteo nasal. La fiebre y los dolores musculares, los verdaderos síntomas de la gripe, no eran tan graves. De hecho, la gripe era leve. Sin embargo, los síntomas en el pecho, agravados por el asma, eran otra historia.
El domingo por la noche tenía muchos problemas para respirar y pensé ir a la sala de emergencias. Decidí esperar y visistar a mi médico el lunes. La sala de espera estaba abarrotaba de personas con gripe. Casi todas tosían sin parar, y las que no tosían miraban a las que lo hacíamos culpándonos.
Mi médica me dijo que era probable que haya tenido la gripe, pero que todavía no había desarrollado neumonía. Me marché con unas cuantas recetas, incluyendo una para corticosteroides oral para ayudar a abrir las vías respiratorias. Además, me recomendó que fuera al hospital a hacerme una radiografía de tórax. Dado a que soy una periodista de salud, no me gusta exponerme a la radiación sin necesidad, por lo que le pregunté si era sumamente necesario hacerlo. Me dijo que podía esperar hasta la mañana siguiente, pero que si los medicamentos esteroides no ayudaban, no debía dejar pasar el tiempo.
Cuando me marché, me di cuenta que me había olvidado de hacerle la pregunta más importante, ¿tenía la gripe porcina H1N1? Tenñia mis serias dudas porque los síntomas pulmonares graves aparecieron más rápido que los de todas las enfermedades que había tenido.
Cuando llegué a mi casa, visité el sitio web de vigilancia de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de EE. UU. y descubrí que la única cepa de gripe realmente activa en el área del estado de Nueva York donde vivo era el tipo A. De este tipo A, la mitad era un subtipo y H1N1 positivo. La otra mitad no era un subtipo, pero yo creo que probablemente era H1N1.
Los funcionarios de salud federal han informado que prácticamente toda la actividad de la gripe hasta el momento ha sido provocada por el virus H1N1.
Le llevó algunos días a los corticosteroides hacer magia para limpiar los pulmones, más de lo usual, pero finalmente pude respirar de nuevo y decir oraciones enteras sin toser a la mitad. Mientras estuve enferma, mi esposo, que no es asmático, presentó todos los síntomas de la gripe que yo tenía, pero ninguno tan severo.
Aproximadamente 10 días después de que comencé a sentirme mal, me desperté y me sentí bien de repente. La enfermedad que tenía, que creo que era H1N1, había desaparecido tan rápido como había llegado. Lo único que dejó fue una tos persistente.
Recientemente hablé con el Dr. Kenneth Bromberg, Jefe de Pediatría y Director del Centro de Investigación de Vacuna del The Brooklyn Hospital Center. Después de que le conté sobre los síntomas que había tenido, dijo sin dudar: "es H1N1".
Cuando le pregunté por qué había tenido tantos problemas para respirar, me dijo que los médicos especializados en enfermedades infecciosas sospechan que esta gripe se duplica en los receptores en los pulmones, a diferencia de las gripes de temporada, que tienden a duplicarse en el seno nasal o en la parte superior de la garganta. Esto significa que la enfermedad se concentra en los pulmones y el médico me dijo: si empiezas con pulmones que no están "tan felices", como los de las personas con asma, "eso te hace más susceptible".
Bromberg me dijo que no debí haber esperado todo el fin de semana para buscar atención médica y tuve suerte de no haber terminado en un hospital con un respirador por la demora.
Lo que todavía me sorprende es lo mal preparada que estaba para lo grave de la enfermedad. A pesar de todo lo que había leído y de todas las conversaciones que había tenido con médicos y expertos en salud, el H1N1 me tomó por sorpresa. Ahora comprendo cómo las personas, particularmente aquellas con problemas de salud crónicos como yo que tengo asma, pueden sucumbir tan rápido al virus. Simplemente no existe una advertencia que indique lo rápido que se desarrollará, dejándote tan poco tiempo para reaccionar.
¿Mi consejo desde la trinchera de la gripe? Si tiene cualquier tipo de enfermedad pulmonar, consulte con su médico antes de que sea demasiado tarde; es decir, en cuanto crea que puede haber contraido el virus H1N1. Visite el sitio web flu.gov del gobierno de EE.UU., y si allí se recomienda buscar asistencia médica, no pierda más tiempo. Si tiene la posibilidad de vacunarse contra la gripe H1N1, hágalo. Además, vacúnese contra la gripe de temporada lo antes posible.
Por Serena Gordon, Periodista de HealthDay Reimpreso con autorización de HealthDay News,
http://www.healthday.com/Article.asp?AID=632824 




