Informe técnico para funcionarios de salud pública estatales y locales y proveedores de cuidados infantiles y de servicios para la infancia temprana sobre la guía de los CDC que ayuda a los programas de cuidados infantiles y de infancia temprana a responder ante la gripe durante la temporada de influenza 2009-2010
21 de octubre de 2009, 5:20 p.m., hora del este
Los CDC están difundiendo una nueva guía para ayudar a disminuir la diseminación de la influenza (gripe) entre los niños que forman parte de los programas de infancia temprana y entre los proveedores de servicios para niños preescolares durante la temporada de influenza 2009-2010. Esta nueva guía es una ampliación de los documentos con recomendaciones previas y proporciona un menú de herramientas que los funcionarios de salud y los proveedores de servicios para la infancia temprana pueden elegir en base a las condiciones en su área. La nueva guía recomienda las medidas que deberán tomarse ahora, durante la temporada de gripe 2009–2010; sugiere estrategias adicionales a considerar en caso de que los CDC determinen que la gripe se agrava, y proporciona una lista de planificación para tomar decisiones en el ámbito local. En base a la gravedad de las enfermedades relacionadas con la gripe H1N1 2009 experimentada hasta el momento, esta guía recomienda que los niños y proveedores de servicios para preescolares que contraigan enfermedades similares a la influenza permanezcan en sus hogares hasta 24 horas después de la desaparición de la fiebre sin haber utilizado medicamentos antifebriles. Para los fines de este documento, "infancia temprana" describe a los programas de infancia temprana que funcionan tanto en hogares como en centros, programas Head Start y demás programas que brindan cuidados para preescolares en entornos grupales. Esta guía se aplica a todos los programas de infancia temprana, incluso si proporcionan servicios para niños mayores.
Este informe técnico ofrece explicaciones de las estrategias presentadas en la Guía de los CDC para ayudar a los programas de cuidado infantil y de infancia temprana a responder ante la gripe durante la temporada de influenza 2009–2010 y sugerencias sobre cómo utilizar estas estrategias. La guía está diseñada para disminuir la exposición a la gripe de temporada y a la gripe H1N1 de 2009, y limitar la ateración del servicio esencial que los programas de infancia temprana brindan a las familias.
Según la Asociación Nacional de Agencias de Recursos y Referencias de Cuidado Infantil (NACCRA, por sus siglas en inglés),, había 119,174 centros de cuidado infantil y 238,103 programas de cuidado infantil que funcionaban en los hogares durante 2008. De los 9,660,666 (39.5%) niños de 0 a 4 años de edad (no emparentados) que recibieron cuidados infantiles al menos 10 horas por semana identificados por la Encuesta Nacional de Salud Infantil de 2007, el 10.6% recibió atención en su propio hogar, el 21.7% en el hogar de otra persona y el 72.0% en un centro de cuidados infantiles.
Considerando todos los grupos etarios, los niños menores de 5 años tuvieron las tasas más altas de hospitalización por la gripe H1N1 de 2009 y ocuparon el segundo lugar entre las tasas de incidencia por la gripe H1N1 de 2009 durante el período desde el 15 de abril hasta el 24 de julio de 2009. Los niños menores de 5 años también tienen una alta tasa de hospitalización por la gripe de temporada; el riesgo de complicaciones graves por la gripe de temporada es el más alto entre los niños menores de 2 años. Es importante tener en cuenta que los niños menores de 6 meses de edad representan un grupo especialmente vulnerable porque son demasiado jóvenes para recibir la vacuna contra la influenza H1N1 de 2009; en consecuencia, las personas responsables de los cuidados de estos niños constituyen un grupo de alta prioridad para una vacunación temprana. Otros grupos que tienen un riesgo más alto de sufrir complicaciones por la gripe son: mujeres embarazadas y personas de cualquier edad con ciertas condiciones médicas como diabetes, enfermedades cardíacas, asma y enfermedades renales. Visite http://www.cdc.gov/h1n1flu/qa.htm para obtener más información.
La vacuna contra la influenza es el principal método de prevención contra la gripe; sin embargo, las medidas de control contra el contagio pueden disminuir la diseminación de la gripe. Los entornos para preescolares presentan desafíos singulares para el control de infecciones debido al contacto cercano entre las personas, los juguetes y demás objetos compartidos, y la limitada capacidad de los niños pequeños para comprender o practicar el adecuado protocolo de higiene respiratoria y el hábito del lavado de manos. Es por ello que los padres, proveedores de servicios para preescolares y funcionarios de salud pública deben concientizarse de que, incluso en las mejores circunstancias, es imposible evitar completamente el contagio de las enfermedades infecciosas como la gripe entre los preescolares u otros entornos. No existe una política para evitar que quien sea un potencial foco de infección pueda permanecer alejado de estos entornos.
Este documento tiene como finalidad proporcionar una guía actualizada para reducir la diseminación de la influenza en los entornos para preescolares. Proporcionamos recomendaciones asumiendo que la gravedad de la enfermedad es similar a la que existió durante la primavera y verano de 2009 a lo largo de toda la temporada de gripe 2010-2009, además de recomendaciones que se pueden aplicar en caso de que la gravedad de la enfermedad empeorase. La influenza es impredecible y es posible que la venidera temporada de gripe de otoño e invierno sea más grave que la vivida durante la primavera y verano.
Los CDC brindarán actualizaciones periódicas de las evaluaciones sobre la diseminación de la gripe, la gravedad de la enfermedad que está causando (incluyendo hospitalizaciones y muertes) y posibles cambios en los virus de la gripe; si la información que recopilan los CDC indica que la gripe está causando una enfermedad más grave que la registrada durante el brote de la gripe H1N1 de la primavera y verano de 2009, o si otros procesos indicaran la necesidad de implementar medidas de atenuación más agresivas, los CDC probablemente recomienden estrategias adicionales. Asimismo, dado que las condiciones pueden variar de comunidad en comunidad, los proveedores de servicios para preescolares también deberán recurrir a los funcionarios de salud locales y de sus estados para obtener información y lineamientos específicos para su área.
Recomendaciones que deben tener en cuenta los programas de infancia temprana para la temporada de influenza 2009–2010
Las medidas más importantes que los proveedores de servicios para preescolares pueden tomar para reducir el riesgo de la influenza en los entornos de cuidados de estos niños son: alentar la vacunación contra la influenza a quienes se les recomienda hacerlo; recomendar y facilitar el hábito de higiene de las manos y el cumplimiento del protocolo para la higiene respiratoria entre los niños y el personal; asegurar que los niños y adultos enfermos no ingresen a las instalaciones y separar a las personas enfermas de las sanas tan pronto como sea posible. Las siguientes recomendaciones proporcionan un marco para determinar las estrategias más apropiadas y viables para cada entorno de preescolares.
Los proveedores de servicios para la infancia temprana deben examinar y revisar, en la medida que sea necesario, sus planes y procedimientos para crisis o pandemias actuales; incluyendo información de contacto actualizada para las familias y el personal. Los planes deben compartirse con las familias, el personal y la comunidad antes de un brote para que sepan cómo y cuándo serán contactados y qué tipo de información deben esperar. Los proveedores de servicios para la infancia temprana deben ser proactivos, desarrollar planes de contingencias para cubrir al personal que se ausenta del trabajo y recordar regularmente las políticas de exclusión a los padres y al personal. Los proveedores de servicios para la infancia temprana deben examinar y revisar, según sea necesario, las políticas de licencia por enfermedad a fin de eliminar las barreras que impiden al personal quedarse en sus hogares cuando están enfermos o deben cuidar de un familiar enfermo. No se debe exigir la presentación de certificados médicos para confirmar la enfermedad de los niños o el personal o para regresar al centro de infancia temprana. Los consultorios médicos y centros de atención médica pueden estar extremadamente ocupados y probablemente no proporcionen tal documentación de manera diligente durante un brote de influenza. La planificación debe incluir también la determinación de cantidades de suministros y espacio necesarios para permitir el protocolo de higiene respiratoria y de manos (por ejemplo: pañuelos desechables, jabón y toallas de papel).
Los proveedores de servicios para preescolares deberán recordar de manera frecuente a los niños, sus familiares y personal la importancia de permanecer en sus hogares mientras están enfermos; del tratamiento temprano para las personas con mayores riesgos de sufrir complicaciones por la gripe; de la higiene de las manos; y del protocolo para la higiene respiratoria. Los materiales educativos (por ejemplo, afiches) para fomentar el cumplimiento de estas recomendaciones deberán estar visibles en los entornos de cuidado infantil. Se encuentran disponibles muestras de estos materiales en http://www.cdc.gov/h1n1flu/flyers.htm.
Las recomendaciones que se describen a continuación están divididas en dos grupos: 1) recomendaciones para utilizar ahora, durante la temporada de gripe 2009-2010, asumiendo que la gravedad de la influenza durante el otoño e invierno será similar a la sufrida durante la primavera y verano de 2009, y 2) recomendaciones adicionales que deberán considerarse en caso de que la gravedad de la temporada de gripe sea mayor.
Estrategias que se recomiendan utilizar ahora, para condiciones de gripe con una gravedad similar a la de la primavera/verano de 2009
Vacunación
La mejor forma de protegerse contra la gripe es vacunarse todos los años. Este año estará disponible una vacuna, como sucede todos los años, para protegerse contra la influenza de temporada. Los grupos que deben vacunarse contra la influenza de temporada incluyen: todos los que tengan entre 6 meses y 18 años de edad; todas las personas mayores de 50 años; las mujeres que estarán embarazadas durante la temporada de gripe; las personas de 18 a 49 años con ciertas condiciones médicas que representan una situación de mayor riesgo de contraer complicaciones por la influenza; el personal de atención médica y los contactos entre familiares y cuidadores de las personas que tienen un mayor riesgo de padecer enfermedades graves por la influenza, inclusive los niños menores de 5 años, las mujeres embarazadas, las personas mayores de 65 y todas las personas con determinadas condiciones médicas. La vacuna contra la influenza de temporada generalmente está disponible a comienzos del otoño.
La vacuna para protegerse contra el virus de la gripe H1N1 de 2009 está actualmente en proceso de producción, y se prevé que las dosis iniciales estarán disponibles hacia fines del otoño. Según recomendación del Comité Asesor sobre Prácticas de Inmunización (ACIP) de los CDC los cinco grupos prioritarios que deberán recibir las dosis iniciales de la vacuna contra la gripe H1N1 de 2009 son: las mujeres embarazadas, personas que viven o cuidan a niños menores de 6 meses de edad, personal de atención médica y servicios médicos de emergencia, personas desde los 6 meses hasta los 24 años de edad, y personas desde los 25 hasta los 64 años de edad con determinadas condiciones médicas que los pone en una situación de mayor riesgo de contraer complicaciones por la influenza. Todos los niños y la mayor parte del personal en entornos de infancia temprana pertenecen a estos grupos y deberán estar entre los primeros en recibir la vacuna contra la gripe H1N1 de 2009. Para obtener más información sobre las recomendaciones de la ACIP, visite http://www.cdc.gov/mmwr/pdf/rr/rr58e0821.pdf
Permanecer en el hogar en caso de tener una enfermedad similar a la influenza
Los CDC recomiendan que los niños y cuidadores con enfermedades similares a la gripe permanezcan en sus hogares y alejados de otras personas hasta al menos 24 horas después de la desaparición de la fiebre (100° F [37.8° C] o mayor cuando se mide con el método oral), o signos de fiebre, sin haber tomado medicamentos antifebriles. Los datos epidemiológicos recopilados durante la primavera de 2009 revelan que la mayoría de las personas que contrajeron la gripe H1N1 de 2009 y que no fueron hospitalizadas tuvieron fiebre durante 2 a 4 días, lo cual implica un período de exclusión de 3 a 5 días en la mayoría de los casos. Los programas de infancia temprana, los padres o los funcionarios de salud locales y estatales pueden optar por exigir períodos más largos de exclusión. Las preferencias y preocupaciones de los padres y comunidades también deben ser tenidas en cuenta al momento de evaluar si es apropiada una política de exclusión más estricta. Se recomienda que los programas de infancia temprana trabajen con el departamento de salud local para establecer políticas de exclusión.
Los síntomas del virus de la gripe H1N1 de 2009 pueden incluir: fiebre, tos, dolor de garganta, goteo o congestión nasal, dolores del cuerpo, dolores de cabeza, escalofríos y fatiga, y a menudo diarrea y vómitos. Los niños pequeños con influenza puede estar irritables, con menos ganas de jugar o sin abundante apetito. Los bebés con influenza pueden tener fiebre y letargo sin tos ni síntomas respiratorios. Para obtener más información, visite http://www.cdc.gov/h1n1flu/childrentreatment.htm.
Durante la temporada de gripe, los proveedores de servicios para la infancia temprana deben ser especialmente cuidadosos en asegurar que los niños y el personal con enfermededes similares a la gripe sean excluidos de los entornos para preescolares durante el período recomendado. Las personas enfermas deben permanecer en sus hogares hasta que finalice el período de reclusión y evitar el contacto con otras personas, en la medida de lo posible, excepto cuando sea necesario buscar la atención médica necesaria. Los CDC recomiendan este período de reclusión incluso cuando se administran medicamentos antivirales. Visite http://www.cdc.gov/h1n1flu/guidance/exclusion.htm para obtener mayor información sobre la medida de permanecer en el hogar durante la enfermedad.
Los medicamentos antifebriles (cualquier medicamento que contenga ibuprofeno o acetaminofeno) pueden ser utilizados por las personas con enfermedades similares a la gripe. No se debe administrar ibuprofeno a los bebés menores de 6 meses. Las personas menores de 18 años de edad con gripe no deben tomar aspirina (ácido acetilsalicílico) porque esto podría causar una rara pero grave enfermedad llamada síndrome de Reye. Los niños menores de 4 años no deben tomar medicamentos de venta libre contra la tos y el resfrío, sin antes consultarlo con un proveedor de atención médica pediátrica. Obtenga más información sobre cómo cuidar a las personas enfermas.
Realizar controles de salud diariamente
Los proveedores de servicios para preescolares deben realizar controles de salud en los niños y el personal diariamente. Deben tener una política y un proceso para realizar controles de salud diarios de todos los niños al momento de ingresar al programa o inmediatamente después. El propósito del control de la salud es observar y evaluar rápidamente la salud general del niño. Este control de salud debe incluir la observación directa del niño y hablar con el padre o tutor del niño. Durante el día, el personal también debe indentificar a los niños y otros miembros del personal que podrían estar enfermos. Los niños y el personal enfermos deben ser examinados más profundamente mediante la medición de la temperatura y un cuestionario sobre los síntomas. Se encuentra disponible un ejemplo sobre la forma de realizar controles diarios de salud en: http://www.bmcc.edu/Headstart/Trngds/Diseases/pg91-108.htm.
Los proveedores de servicios para la infancia temprana deben actualizar continuamente la información de contacto de los padres para poder comunicarse con ellos rápidamente en caso de ser necesario que retiren a su hijo enfermo. En Cómo cuidar a nuestros hijos: estándares nacionales de desempeño en salud y seguridad: guías para el cuidado infantil fuera de casa se brinda más información sobre controles de salud.
Un asesor de salud para los programas de infancia temprana puede proporcionar mayor asistencia. Algunos programas de infancia temprana que funcionan en hogares y centros tienen acceso a un asesor de salud calificado para brindar asesoramiento sobre cuidado infantil. Los programas de infancia temprana deben comunicarse con el Administrador de Cuidado Infantil de su estado, o bien la agencia de referidos y recursos para cuidado infantil de su ciudad para averiguar si su área local cuenta con asesores de salud para la infancia temprana. Visite http://nrckids.org para obtener más información sobre asesores de salud.
Separar a los niños y al personal enfermos
Los niños y el personal que parecieran haber contraído una enfermedad similar a la gripe deben ser enviados a sus hogares al momento de llegar. Los niños que desarrollan síntomas de enfermedades similares a la gripe mientras participan del programa de infancia temprana deben ser inmediatamente separados del resto de los niños y del personal, hasta el momento en que llegue el padre o tutor para llevarse al niño enfermo. Aunque esta situación puede resultar complicada para algunos proveedores domiciliarios, se debe destinar un espacio donde el niño pueda estar cómodo y bajo supervisión continua.
Los proveedores de servicios para preescolares que cuidan a personas que han recibido la confirmación o existe probabilidad o sospecha de haber contraído la influenza o una enfermedad similar a la gripe deberán utilizar equipo de protección personal adecuado. En la medida de lo posible, mientras cuida de un bebé o niño enfermo, el cuidador deberá tratar de mover la cabeza del niño para evitar que el niño tosa directamente sobre la cara de otras personas. Visite: http://www.cdc.gov/h1n1flu/masks.htm o www.flu.gov para obtener más información sobre equipos de protección personal y cómo recomendarlos a los empleados.
Las personas enfermas deben estar ubicadas en áreas con una buena ventilación y donde sea posible mantener una distancia de al menos 6 pies entre el enfermo y el resto de las personas. Los programas de infancia temprana deben designar previamente esta área, la cual no debería ser una comúnmente utilizada para otros propósitos, como la sala de juegos o un espacio por donde circulan otras personas en forma regular. Esta área debe ser segura para los niños, quienes deberán recibir supervisión segura y adecuada en ese lugar. Se designará una cantidad limitada de los miembros del personal para cuidar a los niños enfermos hasta el momento en que lleguen sus padres. Estas personas no deben tener un alto riesgo de padecer complicaciones por la gripe (ejemplo: mujeres embarazadas o personas con problemas de salud crónicos).
El personal que desarrolle síntomas de enfermedades similiares a la gripe mientras participa de un programa de infancia temprana debe ser separado de los niños y del resto del personal y enviado a su hogar inmediatamente. De ser posible, y si el personal enfermo puede tolerarla, deberán utilizar una máscarilla quirúrgica mientras estén cerca de otras personas. Visite: http://www.cdc.gov/h1n1flu/guidance_homecare.htm para obtener más información sobre cómo cuidar a una persona enferma.
Higiene de las manos
Se debe recomendar a los niños y al personal que se laven las manos frecuentemente con agua y jabón, especialmente luego de toser o estornudar. Debido a que es imposible identificar a todas las personas que son potenciales agentes de contagio, la higiene de manos tiene una importancia crítica. Los desinfectantes de manos deben utilizarse principalmente de manera opcional luego del lavado de manos tradicional con agua y jabón. Algunos entornos para preescolares prohíben el uso de desinfectantes de mano a base de alcohol debido a los problemas de toxicidad que puede causar su ingesta. Si no está permitido utilizar productos a base de alcohol, otros desinfectantes de manos que no contienen alcohol pueden ser útiles. Sin embargo, los desinfectantes de mano no deben utilizarse cuando las manos están visiblemente sucias.
Los proveedores de servicios para la infancia temprana deben permitir a todos los niños y al personal tener suficiente tiempo para lavarse las manos. Los padres y los proveedores de servicios para la infancia temprana deben lavar las manos a los niños que todavía no pueden hacerlo por sí solos y controlar con atención a los niños que no se lavan las manos adecuadamente. En esto se puede incluir a los niños con necesidades especiales de desarrollo o físicas, particularmente aquellos con limitaciones o retrasos en el desarrollo de las habilidades de autocuidado. El agua, el jabón y las toallas de papel tienen una fundamental importancia para la adecuada higiene de las manos y deben estar disponibles en todas partes. Asimismo, los proveedores de servicios para preescolares deberán educar a las familias, niños y personal sobre la importancia de la buena higiene de las manos y de los métodos adecuados para hacerlo. Visite: www.cdc.gov/cleanhands para obtener más información sobre la higiene de las manos.
Protocolo para la higiene respiratoria
Cubrirse la nariz y la boca con un pañuelo desechable al toser o estornudar y arrojarlo a la basura después de utilizarlo. Se cree que los virus de la influenza se diseminan principalmente de persona a persona a través del goteo nasal al momento de toser o estornudar. Se debe lavar las manos rápidamente luego de toser o estornudar. Se les debe enseñar a los niños un protocolo para la higiene respiratoria adecuado a su desarrollo (por ejemplo, toser o estornudar sobre el codo, el brazo o la manga si no tienen tiempo suficiente de sacar un pañuelo desechable). Para promover el protocolo para la higiene respiratoria, los niños y el personal deben tener fácil acceso a los pañuelos desechables y a los recipientes de basura, y ser educados sobre la importancia del protocolo para la higiene respiratoria, el cual incluye mantener las manos alejadas de la cara. Visite: http://www.cdc.gov/flu/protect/covercough.htm para obtener más información sobre la higiene respiratoria.
Limpieza de rutina del entorno
Los proveedores de servicios para preescolares deben limpiar regularmente todas las áreas con un especial énfasis en los objetos que tengan una mayor probabilidad de tener contacto frecuente con las manos, la boca y los fluidos corporales de los niños pequeños (ejemplo: los juguetes y las áreas de juegos). También se deberá limpiar inmediatamente estas áreas y objetos si están visiblemente sucios. Los CDC consideran que la limpieza rutinaria es suficiente, sin necesidad de una desinfección adicional de las superficies.
Algunos estados y localidades tienen leyes y reglamentaciones que exigen el uso de productos de limpieza específicos en los entornos preescolares. Los proveedores de servicios para la infancia temprana pueden comunicarse con el departamente de salud estatal o local o bien el departamento de protección medioambiental para obtener instrucciones adicionales. Tales proveedores deben asegurarse de que el personal de limpieza y otras personas en los entornos para preescolares que utilicen los productos de limpieza y desinfección, lean y comprendan todas las etiquetas de instrucciones y comprendan el uso adecuado y seguro. Los materiales con instrucciones y capacitación deben estar disponibles en otros idiomas aparte del inglés, según sea necesario por las características de la localidad.
La Agencia de Protección Ambiental proporciona una lista de productos aprobados por esta agencia que son efectivos contra la gripe: http://www.epa.gov/oppad001/influenza-disinfectants.html
Tratamiento temprano para los niños y el personal en situación de alto riesgo de contraer complicaciones por la gripe
La influenza puede provocar complicaciones graves, incluyendo la neumonía bacteriana y la deshidratación, también puede empeorar un problema de salud crónico, como insuficiencia cardíaca congestiva, asma o diabetes. Las personas deberían saber antes de que comience un brote si ellas o un miembro de su familia pertenecen a un grupo de alto riesgo. Se debe recomendar a los padres y al personal que consulten con su proveedor de atención médica para determinar si ellos o un miembro de su familia están en una situación de más alto riesgo de padecer complicaciones por la influenza. Los grupos que tienen un mayor riesgo de sufrir complicaciones por la influenza en caso de enfermarse (grupos de alto riesgo) incluyen: niños menores de 5 años; personas de 65 años de edad o mayores; niños y adolescentes (menores de 18 años) que están recibiendo una terapia a largo plazo a base de aspirina y que podrían correr riesgo de experimentar el síndrome de Reye después de contagiarse el virus de la influenza; mujeres embarazadas; adultos y niños que padecen asma, otras enfermedades pulmonares crónicas, enfermedades cardiovasculares, hepáticas, hematológicas, neurológicas, neuromusculares o trastornos metabólicos como la diabetes; y adultos y niños con inmunosupresión (incluyendo inmunosupresión causada por medicamentos o por VIH). Las personas mayores de 65 años, sin embargo, parecen tener un menor riesgo de contagiarse la gripe H1N1 de 2009 en comparación con las personas más jovenes. No obstante, si los adultos mayores se enferman de influenza, tienen un mayor riesgo de padecer una enfermedad grave.
Los padres de niños menores de 5 años y el personal en situación de alto riesgo de padecer complicaciones por la gripe que desarrollen una enfermedad similar a la gripe deben consultar con su proveedor de atención médica tan pronto como sea posible, para determinar si necesitan un tratamiento con medicamentos antivirales. El tratamiento temprano (dentro de las 48 horas del comienzo de la enfermedad) con medicamentos antivirales puede reducir la gravedad y la duración de la influenza, además puede disminuir el riesgo de padecer una enfermedad grave. Los CDC recomiendan a los proveedores de servicios para la infancia temprana que sugieran al personal enfermo con alto riesgo de padecer complicaciones por la gripe y a las familias de los niños enfermos que comiencen un tratamiento en una etapa temprana. Las personas que están siguiendo un tratamiento con medicamentos antivirales pueden igualmente diseminar los virus de la influenza y contagiar a otras personas. Además, las personas que toman medicamentos antivirales pueden desarrollar una infección con cepas resistentes a los antivirales. Para disminuir las probabilidades de diseminar los virus de la influenza que sean resistentes a los medicamentos antivirales, las personas que están siguiendo un tratamiento con estos fármacos deberán permanecer en sus hogares y alejadas de otras personas siguiendo las recomendaciones, y cumplir firmemente con el hábito de higiene de las manos y el protocolo para la higiene respiratoria. Visite: http://www.cdc.gov/h1n1flu/recommendations.htm para más información sobre los medicamentos antivirales.
Cierre selectivo de los programas de infancia temprana
Considerar el cierre selectivo de los programas de infancia temprana si el contagio de la gripe es alto en la comunidad.Debido a que los niños menores de 5 años son un grupo de alto riesgo de padecer complicaciones por la gripe, algunas comunidades pueden considerar el cierre temporal de algunos programas de infancia temprana con el fin de reducir la diseminación de la gripe entre estos niños. La decisión del cierre selectivo de un programa de infancia temprana o una parte del programa (por ejemplo: la sala de bebés) debe tomarse a nivel local y deben compararse los riesgos de mantener los niños en los programas de infancia temprana con la alteración de las actividades económicas y sociales que pueda producirse a raíz del cierre de estos programas. Los funcionarios de programas de infancia temprana deben trabajar en conjunto con los funcionarios de salud pública locales y estatales para decidir el cierre de manera selectiva de un programa de infancia temprana o una parte del mismo. La próxima sección proporciona consideraciones adicionales sobre los programas de infancia temprana.
Estrategias adicionales que se recomienda implementar en caso de que la gravedad aumente en comparación con la primavera/verano de 2009
Los CDC pueden recomendar estrategias adicionales para ayudar a disminuir la diseminación de la gripe en caso de que las evaluaciones a nivel mundial, nacional o regional indiquen que la gripe está provocando una enfermedad más grave. Además, los funcionarios de salud locales y estatales pueden optar por implementar estrategias adicionales. Aunque las estrategias que se describen más abajo no han sido científicamente comprobadas en los entornos de infancia temprana, se basan en principios básicos de control de las infecciones. La implementación de estas estrategias probablemente sea más difícil y cause efectos más perjudiciales que las estrategias anteriormente descritas. Estas estrategias deberán tenerse en cuenta si la gravedad de la influenza aumentara y tienen como finalidad ser utilizadas junto con las estrategias descriptas anteriormente.
Permitir al personal en situación de alto riesgo permanecer en sus hogares
Si aumenta la gravedad de la gripe, el personal en situación de alto riesgo de padecer complicaciones por la misma (por ejemplo: las mujeres embarazadas o las personas con condiciones médicas de alto riesgo) puede considerar permanecer en sus hogares mientras el contagio de la gripe en su comunidad es alta. Tales personas deben tomar esta decisión luego de consultar con su proveedor de atención médica. Además, las personas que deciden permanecer en sus hogares deben intentar disminuir su exposición de otras formas, por ejemplo, evitando grandes reuniones públicas.
Las mujeres embarazadas están en situación de alto riesgo de padecer complicaciones graves por la gripe H1N1 de 2009, y podrían decidir retirar a sus hijos de los programas de infancia temprana o dejar de trabajar como proveedores de servicios para la infancia temprana, en el caso de que aumente la gravedad de la gripe. Además, el personal de los programas de infancia temprana con familiares en situación de alto riesgo de sufrir complicaciones por la gripe debe consultar con sus proveedores de atención médica si deben dejar de concurrir a sus trabajos como proveedores de servicios para preescolares durante este período.
Aumentar la distancia social entre los niños en los entornos para la infancia temprana
Si la gravedad de la influenza aumenta, los proveedores para la infancia temprana deben explorar métodos innovadores para aumentar las distancias sociales o para separar los niños en grupos pequeños (evitando que los niños se mezclen entre los grupos) dentro del entorno preescolar. Esta estrategia no es simple ni fácil de implementar para numerosos programas de infancia temprana, especialmente los programas con base en los hogares. La implementación de cualquiera de las siguientes opciones exigirá una considerable flexibilidad. Los programas de infancia temprana probablemente deseen considerar las siguientes opciones:
- Evitar reunir grupos de niños de diferentes clases.
- Mantener a los cuidadores en una misma clase y minimizar las reasignaciones para que los maestros y los niños se mantengan como un grupo, y reducir el contacto entre clases.
- Posponer viajes que reúnen a niños de múltiples clases en grupos grandes y densamente poblados.
- Relizar actividades al aire libre.
- Dividir las clases en grupos más pequeños, por ejemplo, un grupo de 6 o menos niños.
- Disponer las áreas de juego de interiores con una mayor distancia de separación.
- Trasladar los grupos a espacios más grandes, cuando sea posible, para permitir más espacio entre los niños.
Los niños con familiares enfermos deben permanecer en sus hogares
Si la gravedad de la influenza aumentara, los niños que viven con personas que han contraído enfermedades similares a la influenza deberán permanecer en su hogares durante 5 días a partir del momento en que el primer integrante de la familia se enfermó. Este período de tiempo corresponde a la cantidad de días en que existe la mayor probabilidad de contraer la enfermedad. El riesgo más grande de contagio se presenta durante los primeros 5 días de la enfermedad del primer integrante infectado del hogar (alrededor del 90%), con el riesgo de transmisión más alto en el Día 1 de la enfermedad de este integrante (alrededor del 40%). Mantener a todos los niños del grupo familiar dentro del hogar durante este período de tiempo también puede evitar que el virus de la gripe se propague afectando a otras personas fuera del hogar. Si algún integrante de la familia desarrollara una enfermedad respiratoria aguda durante este período de tiempo, será necesario implementar las recomendaciones de exclusión de las personas con alguna enfermedad similar a la influenza. No es necesario considerar el período de cinco días para los demás niños en la casa.
Período de reclusión más extenso
Si la gravedad de la influenza aumenta, las personas con enfermedades similares a la gripe deberán permanecer en sus hogares durante al menos 7 días, incluso si los síntomas desaparecen antes. Las personas que continúen enfermas 7 días luego del inicio de la enfermedad deberán permanecer en sus hogares durante al menos 24 horas después de la desaparición de los síntomas. Esta recomendación se basa en los datos sobre el contagio de la gripe de temporada, los cuales indican que la diseminación del virus de la influenza generalmente dura de 5 a 7 días luego del inicio de los síntomas, pero pueden ser más prolongados en los niños pequeños y en las personas con sistemas inmunológicos debilitados. Puede considerarse un período de exclusión más largo de acuerdo con las características específicas de la población y el entorno. Visite: http://www.cdc.gov/h1n1flu/guidance_homecare.htm para obtener más información sobre cómo cuidar a las personas enfermas.
Cierres de los programas de infancia temprana: reactivos y preventivos
Si la gravedad de la gripe aumenta, los CDC recomiendan que las comunidades revisen y se preparen para implementar sus planes de cierre de programas de infancia temprana según las pautas que se describen a continuación. Los funcionarios de salud e infancia temprana deben ponderar los riesgos de contagio de la gripe en su comunidad con las alteraciones que pudiera provocar el cierre de los programas de infancia temprana. Los proveedores de servicios para la infancia temprana deben trabajar de manera cercana y directa con los funcionarios de salud pública locales y del estado para tomar decisiones acertadas en base a las condiciones locales, e implementar estrategias de manera coordinada.
Cuando las comunidades deciden cerrar los programas de infancia temprana, los funcionarios de salud pública e infancia temprana deben informar claramente a los padres y sus comunidades la razón por la cual se cierran estos programas.
El cierre reactivo puede resultar apropiado por los siguientes motivos: cuando los programas de infancia temprana registran un ausentismo excesivo entre los niños o el personal; cuando se envía diariamente una gran cantidad de niños a sus hogares por estar enfermos; o por otros motivos que reducen la capacidad de funcionamiento de los programas de infancia temprana. Los programas de infancia temprana ofrecidos por unos pocos proveedores serán más susceptibles a los cierres reactivos porque el contagio de la enfermedad dentro del establecimiento de un solo proveedor puede hacer que el programa de infancia temprana sea inoperable.
El cierre preventivo puede considerarse como opción para reducir la diseminación del virus de la gripe entre los niños y el personal de los programas de infancia temprana, y en la comunidad en general. Si las evaluaciones de riesgo a nivel nacional o mundial indicaran un mayor nivel de gravedad en comparación con el brote de gripe H1N1 de la primavera de 2009, los CDC podrían recomendar el cierre de los programas de infancia temprana.
La medida de cierre de programas de infancia temprana será probablemente más efectiva en disminuir la diseminación del virus de la influenza dentro de la comunidad cuando se la utilice en forma temprana con relación a la aparición del virus en la comunidad y cuando se la utilice en conjunto con otras estrategias (por ejemplo: la cancelación de los eventos deportivos de la comunidad y otras reuniones masivas). La cancelación o suspensión de los eventos comunitarios es una decisión que deberán tomar los organizadores de tales eventos, autoridades de salud pública locales y demás agencias de gobierno, y deberán ser parte de un proceso coordinado de la comunidad. Los CDC consideran que es suficiente con la limpieza rutinaria de las superficies ambientales, sin desinfecciones adicionales, mientras un programa de infancia temprana está suspendido.
La vacuna contra la gripe H1N1 de 2009 estará disponible durante el otoño de 2009. La inmunidad de protección probablemente exigirá 2 dosis de vacunación, separadas por 3 semanas como mínimo y otras 2 semanas después de la segunda dosis para el desarrollo de la respuesta a la inmunización (es decir, aproximadamente 5 semanas como mínimo luego de la primera vacuna para completar la máxima protección). Si se produjera un aumento en el contagio a nivel de toda la comunidad antes de la fecha prevista para la inmunización por vacunación, las comunidades que tienen el objetivo de disminuir sustancialmente el contagio de la influenza entre los niños en programas de infancia temprana pueden considerar la posibilidad de suspender temporalmente estos programas. Es probable que las salas infantiles deban permanecer cerradas por más tiempo, debido a que los niños menores de 6 meses de edad no pueden ser vacunados contra la gripe.
Reapertura de los programas de infancia temprana luego del cierre
El período durante el cual un programa de infancia temprana debe permanecer cerrado variará dependiendo del tipo de cierre y de la gravedad y alcance de la enfermedad. Cuando se toma esta decisión, los CDC recomiendan hacerlo por 5-7 días calendario. Los cierres reactivos de programas de infancia temprana tienen comúnmente una duración más breve que los cierres selectivos o preventivos.
En forma regular (por ejemplo, semanalmente) los funcionarios de salud pública de las jurisdicciones donde se hayan cerrado los programas de infancia temprana deberán reevaluar la epidemiología de la enfermedad, los beneficios de mantener a los niños en sus hogares y las repercusiones en la dinámica de la sociedad a raíz de tal decisión. En base a esta reevaluación, los funcionarios de salud pública, tras consultar con los proveedores para la infancia temprana, pueden decidir extender el cierre de estos programas o su reapertura. En el caso de que los CDC recomendaran el cierre preventivo de tales programas, esta recomendación deberá también incluir una modificación de la duración sugerida del cierre, en base a la gravedad observada en toda la nación y a nivel mundial. Por lo tanto, los proveedores para la infancia temprana deberán prever períodos de cierre más prolongados.
Reducción de los efectos adversos como consecuencia del cierre de programas de infancia temprana
Como parte de un proceso de planificación comunitaria, los planes de cierre de los programas de infancia temprana deberán abordar los posibles efectos secundarios en la comunidad. El proceso de planificación deberá incluir el desarrollo y la comunicación de estos planes a todos los miembros de la comunidad afectados por el cierre de estos programas. Prepararse para abordar estos efectos secundarios puede incrementar la aceptabilidad y participación en el cierre de programas de infancia temprana.
El cierre de programas de infancia temprana podría:
- Afectar infraestructuras críticas
- Perjudicar la seguridad laboral de los padres
- Causar la pérdida de ingresos a padres y proveedores para la infancia temprana
- Provocar la pérdida a largo plazo de programas de infancia temprana
- Reducir la calidad de los programas de infancia temprana al obligar al personal experimentado a aceptar otros empleos
- Deteriorar la nutrición infantil debido a la pérdida de acceso a los programas de alimentación de los programas de infancia temprana
- Reducir el progreso educativo de los niños inscriptos en los programas de infancia temprana, y
- Reducir la seguridad de los niños debido al posible incremento en el uso de sistemas de cuidado infantil marginales y no regulados, cuando los padres no puedan encontrar o pagar atención de mejor calidad.
Los padres deben comenzar a pensar en opciones de cuidado alternativo en caso de que sus programas o escuelas habituales se cierren, pues tales decisiones de cierre se pueden tomar muy rápidamente. Las opciones alternativas pueden incluir el cuidado a cargo de familiares, vecinos, compañeros de trabajo, amigos, o adaptar el entorno laboral de manera que los padres puedan trabajar desde sus hogares, de ser posible, o tener horarios de trabajo diferentes para permitir a los padres cuidar de sus hijos en el hogar.
Roles
La colaboración es esencial. Numerosos y diferentes grupos interesados juegan importantes roles en el proceso de toma de decisiones, implementación de estrategias y garantía de la efectividad. Para lograr la máxima efectividad, estas actividades deben estar coordinadas en los niveles locales, estatales y federales.
- Los programas de infancia temprana deben:
- Trabajar con las agencias de educación y salud pública locales y estatales para decidir qué estrategias implementar y cuándo, recopilar e intercambiar datos sobre ausentismo, y difundir las pautas más recientes que se hayan elaborado.
- Fomentar el uso rutinario de asesores de salud especializados en infancia temprana, es decir, profesionales de la salud matriculados, como los enfermeros con experiencia en temas de salud propios del cuidado infantil fuera del hogar.
- Alentar la vacunación recomendada contra la gripe de temporada y, cuando esté disponible, contra la gripe H1N1 de 2009.
- Examinar y revisar, en la medida que sea necesario, sus actuales planes y procedimientos contra pandemias o crisis, incluyendo la actualización de la información de contacto de los padres y la comunicación de los planes a los padres.
- Examinar y revisar, en la medida que sea necesario, la política de licencias por enfermedad para permitir al personal enfermo permanecer en sus hogares.
- Recomendar a los padres el desarrollo de planes de cuidado alternativo en caso de que un brote serio de influenza provoque la suspensión del programa de infancia temprana.
- Servir como recurso para ayudar a las familias a comprender lo siguiente:
- Los signos y síntomas de la gripe.
- Los riesgos asociados con la gripe y las estrategias que se pueden utilizar para reducir ese riesgo.
- Lo que las familias pueden hacer para reducir la diseminación del virus de la gripe y el rol que pueden desempeñar para poder mantener los programas de infancia temprana abiertos.
- Otros recursos en su comunidad que pueden brindar asistencia para abordar los efectos secundarios del cierre de los programas de infancia temprana.
- Quiénes deben recibir las vacunas contra la gripe de temporada y contra la gripe H1N1 de 2009 y cómo obtenerlas.
- Es importante para los padres ser responsables de mantener a sus hijos que están enfermos en el hogar, practicar una buena higiene de manos y el protocolo para la higiene respiratoria, enseñar y supervisar la higiene de manos y el protocolo para la higiene respiratoria de sus hijos, y planificar previamente el cuidado alternativo de sus hijos en caso de que su programa habitual o escuela deba cerrar o limitar la cantidad de niños.
- El personal de los programas de infancia temprana debe permanecer en sus hogares si están enfermos, practicar una buena higiene de manos y el protocolo para la higiene respiratoria, y enseñar y supervisar la higiene de manos y el protocolo para la higiene respiratoria de los niños cuando sea posible.
- Los administradores de los programas de infancia temprana deben establecer planes alternativos de contratación de personal para ofrecer atención mientras el personal se ausenta del trabajo.
- El apoyo del sector privado es esencial para trabajar con los padres y tutores que necesitan permanecer en sus hogares para cuidar de un niño enfermo o encontrar una opción de cuidado alternativa en caso de que su programa de infancia temprana cierre, aunque sea en forma temporal. El impacto económico del cierre de un programa de infancia temprana puede provocar efectos graves en toda la comunidad y a nivel de la economía local.
- Las organizaciones de base comunitaria pueden proporcionar apoyo vital para las familias al brindar comidas, transporte y posiblemente lugares alternativos para el cuidado de grupos pequeños de niños (por ejemplo: grupos de 6 o menos niños). También pueden prestar otros servicios para aliviar la carga que supone el cierre de los programas de infancia temprana.
Determinar las estrategias de la comunidad para proteger a los niños y el personal de los programas para infancia temprana
Para reducir la exposición de los niños y los proveedores para la infancia temprana al virus de la gripe, los CDC recomiendan una combinación de estrategias que tengan fines específicos, sean implementadas en etapas y aplicadas en forma temprana y simultánea en base a tendencias como la gravedad de la enfermedad, las características del virus, el impacto esperado, la viabilidad y la aceptación. Estos aspectos deben determinarse mediante la toma de decisiones conjunta entre las agencias de salud pública e infancia temprana, los padres, los proveedores de atención médica y la comunidad toda.
Los CDC y sus organizaciones se ocuparán de observar de manera continua los cambios que se produzcan en la gravedad de la influenza y compartirán la información que se obtenga con las agencias locales y estatales. Los estados y las comunidades locales pueden esperar ver grandes variaciones en cuanto a la carga impuesta por la enfermedad en distintas áreas del país.
Cada comunidad debe lograr equilibrar varios objetivos para determinar el mejor curso de acción que ayude a disminuir la diseminación de la influenza. Las personas encargadas de la toma de decisiones deben explícitamente determinar y comunicar sus objetivos, que pueden ser uno o más de los siguientes: (a) proteger la salud del público en general al reducir el contagio de la enfermedad en la comunidad, (b) reducir el contagio de la enfermedad entre los niños y el personal en los programas de infancia temprana, y (c) proteger a las personas con condiciones de alto riesgo. Algunas estrategias pueden tener consecuencias negativas además de sus potenciales beneficios. Las siguientes preguntas pueden ser útiles para entablar el diálogo y conducir a la toma de decisiones a nivel estatal y local.
Encargados de la toma de decisiones y grupos interesados
En su comunidad, ¿están todos los grupos interesados y personas encargadas de tomar las decisiones involucradas en el proceso de toma de decisiones?
- Determinar quiénes estarán encargados de tomar las decisiones. En las diferentes jurisdicciones, las agencias de seguridad nacional, de educación, y de salud a nivel estatal y local probablemente tengan importantes responsabilidades en el proceso de toma de decisiones. Los estados y comunidades también tienen agencias de regulación de la infancia temprana, administradores de cuidado infantil y directores del programa Head Start. Probablemente sea necesaria la participación directa de los gobernadores, alcaldes, autoridades de salud pública o administradores de programas educativos, así como de los propietarios y administradores de establecimientos para la infancia temprana.
- Identificar los grupos interesados, los cuales serán diferentes según la comunidad; sin embargo, pueden incluir a: representantes de los padres, empresas locales, autoridades corporativas de los programas de infancia temprana, propietarios y operadores de programas de base en el hogar y en establecimientos, personal de infancia temprana, proveedores de atención médica, hospitales, organizaciones comunitarias, y agencias locales de recursos y referidos.
¿Cuál es el proceso para implementar un trabajo conjunto?
- ¿Se ha desarrollado un proceso para recibir comentarios en forma regular y colaboración en la toma de decisiones?
- ¿Existen canales sólidos y abiertos de comunicación entre los funcionarios de salud pública, los proveedores de atención médica y los administradores de programas de infancia temprana? ¿Esta comunicación incluye el frecuente intercambio de información?
- ¿Son frecuentemente revisados los planes para combatir las crisis y pandemias? ¿Las revisiones son las suficientemente necesarias?
- ¿Los miembros de la comunidad participan de la toma de decisiones relacionadas con la salud y la seguridad?
Intercambio y recopilación de la información
Los funcionarios de salud a nivel local o estatal, ¿pueden determinar, interpretar y compartir información con las personas encargadas de tomar las decisiones a nivel estatal o local sobre lo siguiente?
- El gobierno local o estatal, ¿cuenta con un asesor de salud especialista en infancia temprana designado que pueda coordinar la comunicación sobre la gripe?
- ¿Cuál es la gravedad y alcance de la diseminación de la enfermedad en el estado o localidad? ¿Cuál es el índice de visitas ambulatorias por enfermedades similares a la influenza? ¿Cuál es el índice de hospitalización por enfermedades similares a la influenza? ¿Está el número de hospitalizaciones o muertes aumentando? ¿Cuál es el porcentaje de estos pacientes hospitalizados que requieren su internación en las unidades de cuidados intensivos? ¿Cuántas muertes se produjeron en la comunidad por influenza? ¿Existen ciertos grupos que se enferman, o se enferman de mayor gravedad, que otros?
- ¿Cuán ocupados están los proveedores de atención médica locales y los departamentos de emergencias? ¿Cuántas visitas reciben a causa de enfermedades similares a la influenza? ¿Son capaces de cubrir las mayores demandas de atención por personas con enfermedades similares a la influenza? ¿Están los proveedores de atención médica o los departamentos de emergencias desbordados?
- ¿Están las camas de los hospitales y unidades de cuidados intensivos (UCI) ocupadas completamente por pacientes con gripe? ¿Hay espacio disponible en las unidades de cuidados intensivos? ¿Hay suficientes ventiladores (respiradores mecánicos)?
- ¿Tienen los hospitales suficiente personal para proporcionar la atención? ¿Hay un creciente ausentismo entre los trabajadores de la atención médica debido a enfermedades similares a la influenza contraídas por ellos o sus familiares?
- ¿Existen suficientes medicamentos antivirales en la comunidad para el tratamiento de los pacientes enfermos que se encuentran en una situación de alto riesgo de desarrollar complicaciones?
- ¿Cuáles son los planes implementados por las clínicas para la vacunación contra la gripe H1N1 de 2009 y la gripe de temporada?
Los proveedores para la infancia temprana, ¿pueden recopilar y compartir información con las personas encargadas de tomar las decisiones a nivel estatal o local sobre lo siguiente?
- ¿Cuántos niños y miembros del personal están ausentes debido a una enfermedad similar a la gripe?
- ¿Cuántos niños con síntomas de enfermedades similares a la gripe son enviados a sus hogares diariamente?
Viabilidad
El estado o la comunidad ¿dispone de los recursos necesarios para implementar las estrategias que se consideran?
- ¿Qué recursos están disponibles? ¿Tienen ustedes acceso a los fondos, personal, equipos y espacio necesarios?
- ¿Cuánto tiempo será necesario para implementar las estrategias? ¿Durante cuánto tiempo pueden implementarse las estrategias?
- ¿Es necesario hacer cambios en las políticas o autoridades legales? ¿Cuán viables son estos cambios?
- ¿Cómo pueden ustedes comunicar, de la manera más clara posible a la comunidad, las medidas que necesitan tomar los padres, niños y familias, además de las razones para estas recomendaciones?
Aceptación
El estado o la comunidad ¿ha determinado cómo tratar los siguientes desafíos que surgen de la implementación de las estrategias?
- ¿De qué manera las preocupaciones a nivel público afectan a la comunidad? ¿Qué se puede hacer para concientizar sobre la responsabilidad personal con relación a las acciones de protección?
- ¿La comunidad brindará su apoyo a las estrategias bajo consideración? ¿Qué se puede hacer para incrementar el apoyo?
- ¿Cuáles son los efectos secundarios (por ejemplo, deterioro de la nutrición infantil, seguridad laboral, ayuda financiera, acceso al servicio de salud y progreso educativo) que pueden surgir como consecuencia de las estrategias bajo consideración? ¿Es posible transmitir el mensaje a las empresas y empleadores que necesitan ofrecer políticas de licencia flexibles que respeten las recomendaciones de salud pública?
- ¿Es posible mitigar estos efectos secundarios? ¿Cuáles son las organizaciones y entidades comunitarias que pueden ayudar a reducir los efectos secundarios?
- ¿Qué se puede hacer para aumentar la aceptación de la comunidad?
Última publicación: 20 de noviembre de 2009 - 2:55 p.m., hora estándar del este














