Informe técnico para autoridades de escuelas y funcionarios de salud pública estatales y locales sobre la guía de los CDC con las respuestas de las escuelas (K-12) frente a la influenza durante el año escolar 2009-2010
21 de octubre de 2009, 2:45 p.m., hora del este
En esta página
- Respuestas recomendadas para el año escolar 2009-2010
- Medidas recomendadas bajo condiciones de gravedad similares a las sufridas en la primavera de 2009
- Medidas recomendadas en períodos de mayor gravedad
- Roles
- Decisiones sobre el curso de acción
- Encargados de la toma de decisiones y partes interesadas
- Intercambio y recopilación de la información
Los CDC están difundiendo una guía a fin de ayudar a disminuir la diseminación de la gripe entre los estudiantes y el personal docente durante el año escolar 2009-2010. Esta guía amplía los documentos previos con recomendaciones para las escuelas al brindar un menú de herramientas que las escuelas y los funcionarios de salud pueden seleccionar en base a las condiciones en su área. Recomienda las medidas que deberán tomarse durante este año escolar, sugiere las estrategias que deberán considerarse en caso de que los CDC determinen que la gripe comienza a causar enfermedades más graves que las sufridas durante el brote de la primavera de 2009, y proporciona una lista de control para tomar decisiones a nivel local. Tomando como pauta la gravedad de las enfermedades relacionadas con la gripe H1N1 de 2009 hasta el momento, esta guía también recomienda a los estudiantes, docentes y personal con alguna enfermedad similar a la influenza permanecer en sus hogares hasta 24 horas después de la desaparición de la fiebre sin el uso de medicamentos antifebriles. Para los fines de esta guía, el término "escuelas" se refiere a las instituciones públicas y privadas que brindan educación de grados K-12 a niños y adolescentes en entornos grupales. La guía se aplica a tales escuelas en su totalidad, incluso si brindan servicios a estudiantes de más o menos edad. Las guías para entornos de cuidado infantil e instituciones de educación superior serán difundidas en documentos separados.
Este informe técnico incluye información detallada sobre la razones para las estrategias presentadas en la Guía de los CDC con las respuestas de las escuelas (K-12) frente a la influenza durante el año escolar 2009-2010 y sugerencias sobre cómo utilizarlas. Esta guía está diseñada para disminuir la exposición a la gripe de temporada convencional y a la gripe del virus H1N1 2009, y simultáneamente restringir la interrupción de las actividades diarias y del valioso aprendizaje que se imparte en las escuelas. Los CDC continuarán monitoreando la situación y actualizando esta guía actual a medida que se conozca mayor información sobre la gripe H1N1 de 2009.
Alrededor de 55 millones de estudiantes y 7 millones de empleados concurren diariamente a más de 130,000 escuelas públicas y privadas en Estados Unidos. Mediante la implementación de estas recomendaciones, las escuelas y autoridades de salud pueden ayudar a proteger la quinta parte de la población del país frente al peligro de la gripe. Además de su esencial misión de educar a niños y adolescentes, las escuelas cumplen con otras necesidades básicas: proporcionar alimentos y servicios de salud, salud mental y cuidado infantil necesarios, además de otras actividades de manera regular y segura. Es fundamental evitar la interrupción del proceso de aprendizaje sin una debida causa. Aunque la enfermedad puede ser una justificación razonable, las escuelas y sus comunidades tienen la responsabilidad de poner en una balanza los riesgos de la enfermedad entre los estudiantes y el personal por un lado y los beneficios de mantener a los estudiantes en la escuela por otro.
La decisión de suspender las clases debe ser tomada según el ámbito local y debe ponderar el objetivo de reducir la cantidad de personas que pueden enfermarse gravemente o morir por influenza con el objetivo de minimizar la interrupción de las actividades sociales y de los riesgos de seguridad para los niños, en ciertos casos asociados con la interrupción de las clases. En base a la experiencia y conocimiento obtenidos en las jurisdicciones que sufrieron grandes brotes en la primavera de 2009, los beneficios potenciales de no permitir a los estudiantes volver a la escuela por prevención a menudo son superados por ciertas consecuencias negativas; por ejemplo, los estudiantes quedan solos en sus hogares, los trabajadores de la salud no pueden cubrir guardias porque deben permanecer con sus hijos en casa, los estudiantes no reciben su comida y la interrupción de la educación de los estudiantes. Aunque la situación en el otoño de 2009 es todavía impredecible, un mayor número de comunidades probablemente serán afectadas con la consecuencia de un mayor peligro de contagio. El impacto general de la gripe tipo H1N1 de 2009 seguramente será mayor que el registrado durante la primavera, y las suspensiones de clases serán justificables, dependiendo de los problemas asociados con la enfermedad y demás condiciones.
Los CDC están permanentemente monitoreando la diseminación de la gripe, la gravedad de la enfermedad que provoca (incluyendo las hospitalizaciones y muertes) y si el virus sufre mutaciones; los CDC difundirán actualizaciones periódicas de estas evaluaciones. Si tal información indica que la gripe está desencadenando una enfermedad más grave que el brote desarrollado durante la primavera de 2009, o si otros tipos de desarrollos pudieran exigir medidas de mitigación más enérgicas, los CDC podrían recomendar como medida preventiva, o en una etapa anterior, la suspensión de las clases.
Medidas contra la influenza recomendadas para las escuelas durante el ciclo lectivo 2009-2010
La promoción y disponibilidad de medidas básicas para el control de infecciones en los entornos escolares debe ser una política permanente, no sólo durante una situación de pandemia de influenza. Durante la temporada de la gripe, las escuelas deberían estar particularmente alertas al exigir a los estudiantes y personal enfermos permanecer en sus hogares. Las escuelas deberían tener un accionar proactivo, desarrollar planes de contingencia para cubrir puestos clave (por ejemplo, enfermeras escolares) cuando el personal afectado deba permanecer en sus hogares y recordar en forma regular a los padres y personal sobre las recomendaciones de la reclusión. Los planes deben tener como principal objetivo la protección de las personas que tienen un alto riesgo de sufrir complicaciones por la influenza, pues estos grupos de personas son parte frecuente de los entornos escolares. Por ejemplo, el asma afecta a prácticamente uno de cada diez jóvenes en edad escolar. Para obtener una lista de los grupos con alto riesgo de desarrollar complicaciones por la influenza, visite La nueva gripe H1N1 y usted.
Para obtener pautas generales sobre el control de infecciones en las escuelas, consulte la guía de la Academia Estadounidense de Pediatría titulada Controlar las enfermedades infecciosas en centros de cuidado infantil y escuelas: guía de referencia rápida, 2da edición (2009).
Medidas recomendadas bajo condiciones de gravedad similares a las sufridas en la primavera de 2009
En caso de estar enfermo, permanecer en el hogar
Los CDC recomiendan que las personas con una enfermedad similar a la infuenza permanezcan en sus hogares hasta al menos 24 horas después de la desaparición de la fiebre (100° F [37.8° C] o superior) o signos de fiebre, sin haber utilizado medicamentos antifebriles.
Esta recomendación se basa en datos epidemiológicos sobre el riesgo general de las enfermedades graves y de muerte, y los intentos de ponderar los riesgos de las enfermedades graves originadas por la influenza y los beneficios potenciales de disminuir el contagio a través de la reclusión de las personas enfermas con el objetivo de minimizar la alteración de las actividades sociales.
Las decisiones sobre la extensión del período de reclusión deben tomarse a nivel de la comunidad, en conjunción con los funcionarios de salud estatales y locales. Es posible considerar instrucciones más rigurosas y períodos más prolongados de reclusión, por ejemplo hasta que los síntomas desaparezcan por completo, para las personas que deban regresar a entornos donde hay grandes cantidades de personas con un alto riesgo de exposición.
Los datos epidemiológicos recopilados durante la primavera de 2009 revelaron que la mayoría de las personas con la gripe del virus H1N1 de 2009 que no fueron hospitalizados tuvieron fiebre con una duración de 2 a 4 días, lo cual exigiría un período de reclusión de 3 a 5 días en la mayoría de los casos. Es probable que las personas que contraen una enfermedad más grave tengan fiebre durante períodos más largos de duración. Aunque la fiebre es un componente en la definición de caso de las enfermedades similares a la influenza, los datos epidemiológicos reunidos durante la primavera de 2009 registraron que una minoría de pacientes con síntomas respiratorios e infectados con el virus de la gripe H1N1 de 2009 no desarrollaron fiebre.
Las personas enfermas deben permanecer en sus hogares hasta la finalización del período de reclusión, en la medida de los posible, excepto cuando sea necesario recibir la atención médica necesaria. Las personas enfermas deben evitar el contacto con otros. Mantener a las personas con fiebre en sus hogares puede reducir el número de infectados, pues la temperatura elevada está asociada con una mayor propagación del virus de la influenza. Los CDC recomiendan este período de reclusión independientemente de si se están tomando medicamentos antivirales. Las personas bajo tratamientos con estos medicamentos pueden propagar los virus que son resistentes a estos fármacos.
Numerosas personas que sufren la enfermedad de la influenza continuarán propagando el virus hasta 24 horas después de la desaparición de la fiebre, aunque en niveles inferiores en comparación con el período febril. La propagación del virus de la influenza, según se detectara en los exámenes de laboratorio, puede prolongarse durante 10 días, o más en algunos casos. De esta manera, cuando las personas que sufrieron alguna enfermedad similar a la influenza regresan a la escuela, deberán seguir cumpliendo con el adecuado protocolo para la higiene respiratoria y el lavado de manos al regresar a la escuela y evitar acercarse a las personas que tienen un mayor riesgo de sufrir complicaciones relacionadas con la influenza.
Como algunas personas pueden contagiar el virus de la influenza antes de sentirse enfermas y porque algunas personas con influenza no desarrollarán fiebre, es importante que todas las personas cubran sus bocas al toser y laven sus manos a menudo. Para reducir la posibilidad de diseminar los virus de la influenza que son resistentes a los medicamentos antivirales, el cumplimiento riguroso del adecuado protocolo para la higiene respiratoria y la higienización de las manos es tan importante en las personas que están tomando medicamentos antivirales como para el resto de las personas.
Los medicamentos antifebriles, es decir, medicamentos que contienen acetaminofeno o ibuprofeno, son apropiados para las personas con enfermedades similares a la influenza. La aspirina (ácido acetilsalicílico) no debe ser suministrada a niños o adolescentes que tienen influenza, pues puede generar que se desarrolle una enfermedad rara pero grave denominada síndrome de Reye. La decisión de estar en condiciones de regresar a la escuela debe tomarse después de transcurridas al menos 24 horas desde que la temperatura de la persona enferma logra mantenerse por primera vez en un nivel normal sin el uso de estos medicamentos.
Para obtener más información sobre cómo cuidar a las personas enfermas en el hogar, visite Cuidar a un enfermo en su casa.
Separar a los estudiantes y al personal enfermos
Los estudiantes y el personal enfermos siempre deberán ser enviados a sus hogares. Los CDC recomiendan que los estudiantes y el personal que parecieran haber contraído una enfermedad similar a la influenza al momento de llegar o se enfermaran durante la jornada del día deberán ser inmediatamente separados de los demás estudiantes y personal y enviados a sus hogares. Las escuelas deberán actualizar regularmente la información de contacto de los padres para poder comunicarse con ellos sin contratiempos en caso de necesitar que retiren a sus hijos de la escuela. Reconociendo que la disponibilidad de espacio es a menudo dificultosa, será esencial planificar de manera temprana una ubicación destinada a la sala para enfermos. Esta sala no debería ser una comúnmente utilizada para otros propósitos, por ejemplo, el comedor durante los horarios fuera de las comidas. Tampoco debería ser un espacio por donde circulan otras personas en forma regular. No es necesario que esta sala tenga un sistema propio de suministro de aire (HVAC). Las personas enfermas deben ser ubicadas en áreas con una buena ventilación y donde es posible mantener una distancia de al menos 6 pies entre el enfermo y el resto de las personas.
Se debe designar un número limitado de personas para el cuidado de los enfermos hasta que los mismos puedan ser enviados a sus hogares. De ser posible, las personas enfermas deben tener una limitada interacción con otros estudiantes y personal; de esta manera, se disminuye el riesgo de diseminar la influenza. Las personas encargadas del cuidado de enfermos no deben tener un mayor riesgo ante complicaciones por la influenza (por ejemplo: mujeres embarazadas) y deben conocer bien las recomendaciones sobre el control de la infecciones para evitar la diseminación de la influenza. Siempre que sea posible y si la persona enferma puede tolerarlo, debería utilizar una mascarilla quirúrgica cuando tenga contacto con otras personas.
Es muy probable que las enfermeras escolares, y demás personal que se encuentre a cargo de esta responsabilidad, tengan contacto directo con estudiantes y personal con síntomas de una enfermedad similar a la influenza. Los CDC recomiendan que el personal que se encarga de brindar cuidados a las personas que sufren, según se sabe, sospecha o existe probabilidad, la enfermedad de la influenza o enfermedades similares a la influenza utilicen equipo de protección personal adecuado.
Para obtener más información sobre cómo cuidar a las personas enfermas en el hogar, visite Cuidar a un enfermo en su casa.
Vea Recomendaciones provisorias para el uso de mascarillas y respiradores tendientes a reducir el contagio del nuevo virus de la influenza A (H1N1) o www.flu.gov para obtener más información sobre equipos de protección personal y cómo recomendarlos a los empleados.
Higiene de las manos
La influenza puede diseminarse a través de las manos contaminadas u objetos que puedan estar contaminados con los virus de la influenza. Los CDC recomiendan instar a los estudiantes y al personal a lavar sus manos a menudo con agua y jabón, especialmente luego de haber tosido o estornudado. Los productos a base de alcohol para la limpieza de las manos son también efectivos para matar los gérmenes de la gripe; sin embargo, pueden no estar permitidos en todas las escuelas. Si en la escuela, el agua y el jabón no están disponibles y no se permiten los productos a base de alcohol, otros desinfectantes para manos sin contenido de alcohol pueden ser útiles; sin embargo, existen muy pocas evidencias sobre su efectividad en comparación con la de los desinfectantes a base de alcohol o el lavado de las manos.
Las escuelas deben permitir a todos los estudiantes y al personal el tiempo necesario para lavar sus manos siempre que sea necesario, especialmente después de toser o estornudar tapándose con sus manos, antes de comer y después de haber utilizado el baño. Las toallas de papel, jabón y desinfectantes son esenciales para la adecuada higiene de las manos y deben estar disponibles en todas partes en las escuelas. Si fuera necesaria la supervisión de los estudiantes para el lavado de sus manos en los baños, las escuelas deberán considerar los factores de tiempo y personal en su planificación para el otoño. Las escuelas también deberán educar a las familias, estudiantes y personal sobre la importancia de la buena higiene de las manos y los métodos apropiados para la limpieza de las manos.
Visite Las manos limpias salvan vidas para obtener más información sobre la higiene de las manos.
Protocolo para la higiene respiratoria
Se cree que los virus de la influenza se diseminan principalmente de persona a persona a través del goteo nasal al momento de toser o estornudar. El contagio puede producirse cuando las gotas originadas por la tos o el estornudo de una persona infectada son expulsadas a través del aire y depositadas en la boca o nariz, o bien inhaladas, por la persona a su lado. Los CDC recomiendan cubrirse la nariz y la boca con un pañuelo desechable al momento de toser o estornudar y tirar el pañuelo al cesto de la basura luego de utilizarlo. Lavar las manos inmediatamente luego de haber tosido o estornudado. Si los pañuelos desechables no se encuentran disponibles, se recomienda toser o estornudar sobre el brazo o la manga de la ropa (no cubriéndose la boca con la mano). Para fomentar el protocolo para la higiene de las manos, los estudiantes y el personal deben tener acceso a pañuelos desechables, y se los debe educar sobre la importancia de respetar tal protocolo, incluyendo el hecho de mantener las manos alejadas del rostro.
Visite Cubrirse la tos para obtener más información sobre la higiene respiratoria.
Métodos de limpieza de rutina
La Academia Estadounidense de Pediatría proporciona una guía para las escuelas sobre la limpieza y desinfección apropiadas para la influenza. Las escuelas deberán limpiar regularmente todas las áreas y objetos que comúnmente tienen un frecuente contacto con las manos (por ejemplo: pizarrones o escritorios) y limpiar también estas áreas de manera inmediata cuando se encuentran visiblemente sucias. Utilizar los productos de limpieza que usualmente se utilizan en estas áreas.
Algunos estados y localidades tienen leyes y reglamentaciones que exigen el uso de productos de limpieza específicos en las escuelas. Las autoridades de las escuelas deben comunicarse con el departamento de salud de sus estados o el departamento de protección medioambiental para obtener instrucciones adicionales. Las escuelas deberán asegurarse de que el personal de limpieza y otras personas (por ejemplo, los maestros) que utilicen los productos de limpieza y desinfección lean y comprendan todas las etiquetas con instrucciones y comprendan el uso adecuado y seguro. Los materiales con instrucciones y capacitación deben estar disponibles en otros idiomas aparte del inglés, según sea necesario por las características de la localidad. De acuerdo con los CDC, no es necesaria una mayor desinfección de las superficies en los ambientes que la limpieza de rutina recomendada.
Vea la guía Controlar las enfermedades infecciosas en centros de cuidado infantil y escuelas: guía de referencia rápida, 2da edición (2009) de la Academia Estadounidense de Pediatría para obtener pautas sobre los procedimientos de limpieza y desinfección en las escuelas.
La EPA proporciona una lista de productos aprobados por la EPA y efectivos contra la gripe.
Tratamiento temprano para el personal y estudiantes con un alto nivel de riesgo
Las personas que tienen un alto riesgo de sufrir complicaciones por la influenza y que contraen una enfermedad similar a la influenza deben visitar a su proveedor de atención médica tan pronto como sea posible. El tratamiento temprano con medicamentos antivirales es importante para las personas con un alto riesgo porque de este modo se pueden llegar a evitar las hospitalizaciones y muertes. Los CDC recomiendan que las escuelas insten al personal enfermo y a los padres de los niños infectados que tienen un alto riesgo de sufrir complicaciones a raíz de la influencia a recibir tratamiento temprano.
Los estudiantes y el personal que se encuentran en situación de alto riesgo y tienen contacto cercano con otras personas que sufren una enfermedad similar a la influenza deben comunicarse con su proveedor de atención médica para analizar si probablemente necesitan tomar medicamentos antivirales contra la influenza, lo cuales requieren una prescripción en EE.UU.
Las personas que están siguiendo un tratamiento antiviral pueden igualmente diseminar los virus de la influenza y, por lo tanto, pueden contagiar a otras personas. Estos virus de la influenza pueden desarrollar una resistencia contra los medicamentos antivirales. Para reducir la probabilidad de diseminar los virus de la influenza que sean resistentes a los medicamentos antivirales, el cumplimiento riguroso del protocolo para la higiene respiratoria y la higiene de las manos es tan importante para las personas que están tomando medicamentos anrivirales como lo es para el resto de las personas.
Para obtener más información sobre los medicamentos antivirales, consulte la Guía provisional sobre las recomendaciones antivirales para pacientes infectados con el virus de la nueva influenza A (H1N1) y el contacto directo.
Suspensión de clases selectiva en escuelas
Es posible considerar la suspensión de clases selectiva en las escuelas en base a la población particular de una escuela. Aunque no existen muchas escuelas donde todos o la mayoría de los estudiantes se encuentran en situación de alto riesgo (por ejemplo, una escuela para niños con delicado estado de salud o para estudiantes embarazadas) una comunidad podría decidir suspender las clases en tal escuela para ofrecer una mejor protección a estos menores en situación de alto riesgo. La decisión selecitva para suspender las clases en una escuela debe ser tomada a nivel local y debe ponderar los riesgos de mantener los estudiantes en la escuela con la alteración de las actividades sociales que provoca el cierre de una escuela. Las autoridades escolares deberán trabajar de manera estrecha y directa con las autoridades de salud pública locales y estatales al momento de decidir si suspenden o no la clases de manera selectiva en una escuela o escuelas específicas. Muy probablemente la suspensión de clases selectiva no tenga una significativo efecto en la transmisión a nivel de toda la comunidad. Empero esta estrategia tiene como objetivo el de proteger a los estudiantes y al personal que se encuentran en situación de alto riesgo frente a enfermedades graves y la muerte. En la próxima sección encontrará información sobre la suspensión de clases en escuelas con fines preventivos y reactivos.
Recomendación de medidas adicionales durante una mayor y más severo contagio de la influenza
Los CDC continuarán evaluando la gravedad de la enfermedad provocada por el virus de la gripe H1N1 que apareciera durante el 2009 y difundiendo los resultados de las continuas evaluaciones. Si las evaluaciones de los riesgos a nivel nacional o mundial indicaran un mayor nivel de gravedad en compración con el brote de la gripe tipo H1N1 que se produjo durante la primavera de 2009, los CDC considerarán la necesidad de recomendar estrategias adicionales, entre las que se incluyen la suspensión preventiva de clases en las escuelas.
Las decisiones para incrementar las estrategias deberán basarse en la información sobre la gravedad de la enfermedad que publican las evaluaciones a nivel nacional y mundial, objetivos locales, epidemiología, capacidad del sistema de atención médica y la viabilidad y aceptación de tales estrategias bajo consideración. Las estrategias que se detallan más abajo utilizan una variedad de métodos para aumentar la distancia en las actividades sociales, y simultáneamente intentan mantener la funcionalidad de la mayoría de las escuelas. La viabilidad y aceptación de estas estrategias serán considerablemente diferentes en las comunidades. A excepción de la suspensión de clases en las escuelas, las siguientes estrategias no han sido científicamente probadas. Sin embargo, los CDC desean que las comunidades dispongan de herramientas para su uso que sean las medidas indicadas para sus comunidades y circunstancias particulares.
Monitoreo activo de la enfermedad
Si la gravedad de la influenza aumentara, las escuelas deberán considerar la implementación de un intenso monitoreo de los síntomas de infección respiratoria y de la fiebre en los estudiantes y el personal al momento de entrar en la escuela. Al comenzar la jornada escolar, todos los estudiantes y el personal deberán ser interrogados sobre los síntomas indicadores, como fiebre, tos, goteo nasal o rinitis y dolor de garganta durante las últimas 24 horas. Algunas personas que han contraído la influenza según confirmación de exámenes del laboratorio no desarrollan fiebre (entre el 10% y 40% de las personas). Por lo tanto, la ausencia de fiebre no es indicadora de ausencia de la infección. Ante una situación de mayor gravedad, las escuelas deberán enviar a sus hogares a las personas con síntomas de infección respiratoria aguda (es decir, dos de cualquiera de estos síntomas: dolor de garganta, tos, goteo nasal o rinitis [nuevos y que no se deban a un tipo de alergias] o fiebre). Como siempre, los padres deben estar al tanto del estado de salud de sus hijos y hacer los controles necesarios de la enfermedad todas las mañanas antes de salir hacia la escuela.
Durante todo el día, el personal deberá estar alerta en la identificación de los estudiantes y del resto de los empleados que parecieran estar enfermos. Estos estudiantes y personal deberán ser evaluados nuevamente por la enfermera escolar, o bien otra persona de atención médica que trabaje en la escuela; se le tomará la temperatura y se lo volverá a interrogar sobre los síntomas. El estudiante o el empleado que desarrollara los síntomas de una infección respiratoria aguda en la escuela deberá ser separado de los demás hasta el momento de enviarlo a su hogar. De ser posible y si la persona infectada puede tolerarlo, deberá utilizar una mascarilla quirúrgica hasta ser enviada a su hogar.
Permitir a los estudiantes y personal en situación de alto riesgo permanecer en sus hogares
Si la gravedad de la influenza aumenta, los estudiantes y el personal con alto riesgo de desarrollar complicaciones por la influenza pueden considerar permanecer en sus hogares y mantenerse alejados de la escuela mientras el riesgo de contagio de la misma sea alto en sus comunidades, en caso de que ellos, o sus familiares, estén interesados en la posibilidad de evitar el contagio de la influenza en la escuela. La decisión de permanecer en los hogares debe tomarse tras la consulta con su proveedor de atención médica. Las personas que eligen permanecer en sus hogares y mantenerse alejados de las escuelas también deben disminuir su exposición en otras formas, por ejemplo evitando las grandes aglomeraciones públicas. Asimismo, los estudiantes deben continuar con su educación durante su permanencia en el hogar, en la medida de lo posible.
Las escuelas deberán estar preparadas para analizar con los padres la seguridad en la escuela y deberán asesorarse con las juntas escolares y especialistas legales sobre los ajustes en las políticas que pudieran ser necesarios para permitir a los estudiantes y al personal que se encuentran en situación de alto riesgo de desarrollar complicaciones por la influenza permanecer en sus hogares. Las leyes y políticas locales y estatales también podrían ser revisadas según su aplicabilidad. Las políticas a ser revisadas pueden ser de carácter oficial o no oficial, como los premios otorgados por los directores de las escuelas a los estudiantes con asistencia perfecta. Las escuelas deberían estar planificando actualmente alternativas para continuar educando a los estudiantes que permanecen en sus hogares a través de métodos como enseñanza a través de llamadas telefónicas, cuadernillos con tareas para el hogar, clases por Internet y demás métodos de aprendizaje a distancia.
Los estudiantes con integrantes de la familia enfermos deben permanecer en sus hogares
Si la gravedad de la influenza aumentara, los menores en edad escolar que viven con personas que han contraído enfermedades similares a la influenza deberán permanecer en su hogares durante 5 días a partir del momento en que el primer integrante de la familia se enfermó. Este período de tiempo corresponde a la cantidad de días en que existe la mayor probabilidad de contraer la enfermedad. El riesgo más grande de contagio se presenta durante los primeros 5 días de la enfermedad del primer integrante infectado del hogar (alrededor del 90%), con el riesgo de contagio más alto en el DÍA 1 de la enfermedad de este integrante (alrededor del 40%). Mantener a todos los niños del grupo familiar dentro del hogar durante este período de tiempo también puede evitar que el virus de la gripe se propague afectando a otras personas fuera del hogar. Si algún integrante de la familia desarrollara una enfermedad respiratoria aguda durante este período de tiempo, será necesario implementar la recomendación de reclusión de las personas con alguna enfermedad similar a la influenza. No es necesario considerar el período de cinco días para los demás niños sanos en la casa.
Aumento de la distancia en las actividades sociales dentro del entorno escolar
Si la gravedad de la influenza aumentara, las escuelas deberán explorar innovadores métodos para aumentar la distancia en las actividades sociales dentro de los entornos escolares. El objetivo deberá consistir en mantener la distancia entre las personas la mayor parte del tiempo o bien reunir estudiantes en grupos pequeños y uniformes. Para la mayoría de las escuelas esta estrategia no es simple ni fácil de implementar. La instrumentación de cualquiera de las siguientes opciones deberá exigir una considerable flexibilidad y predisposición al cambio por parte de los estudiantes, personal escolar y familias. Algunas de las posibles opciones para aumentar la distancia entre los estudiantes o para formar grupos uniformes de estudiantes incluyen:
- rotar a los maestros entre las aulas pero mantener al mismo grupo de estudiantes dentro de un aula (en escuelas secundarias y preparatorias)
- cancelar clases que reúnen estudiantes de múltiples aulas (en escuelas primarias)
- suspender viajes escolares que reúnen estudiantes de múltiples aulas o de toda la escuela en su conjunto; grupos densamente poblados
- dictar clases al aire libre
- evitar el uso de autobuses escolares y transporte público
- dividir las clases en grupos más pequeños
- separar los escritorios a una distancia mayor; y
- trasladar las clases a espacios más amplios, de ser posible, para permitir un mayor espacio entre los estudiantes
Período de reclusión más extenso
Si la gravedad de la influenza aumentara, las personas que tienen enfermedades similares a la influenza deberán permanecer en sus hogares durante al menos 7 días, incluso si los síntomas desaparecieran antes. Las personas que continuaran enfermas 7 días luego del inicio de la enfermedad deberán permanecer en sus hogares durante al menos 24 horas después de la desaparición de los síntomas.
Esta recomendación se basa en información sobre propagación viral. La diseminación del virus de la influenza generalmente se produce durante 5-7 días en el caso de la infección de influenza de temporada. Este período puede ser más largo para las personas que contraen la gripe tipo H1N1 que apareció en 2009 y entre los niños más pequeños y personas inmunocomprometidas. También pueden considerarse períodos de reclusión más largos en base a las características específicas de la población y el entorno. Además, es posible, que las escuelas concedan un período más largo para que los estudiantes y el personal se sientan plenamente capaces de regresar a la escuela tras la recuperación de sus enfermedades.
Las personas enfermas deberán permanecer en sus hogares hasta la finalización del período de reclusión, en la medida de los posible, excepto cuando sea necesario recibir la atención médica necesaria. Las personas enfermas deberán evitar el contacto con otros. Los CDC recomiendan este período de reclusión independientemente de si se están tomando medicamentos antivirales. Las personas bajo tratamientos con estos medicamentos pueden propagar los virus de la influenza que son resistentes a estos fármacos.
Cuando las personas que sufrieron alguna enfermedad similar a la influenza regresan a la escuela, deberán seguir cumpliendo con el adecuado protocolo para la higiene respiratoria y el lavado de manos al regresar a la escuela y evitar acercarse a las personas que se encuentran en una situación de mayor riesgo de desarrollar complicaciones relacionadas con la influenza. Para reducir la posibilidad de diseminar los virus de la influenza que son resistentes a los medicamentos antivirales, el cumplimiento riguroso del adecuado protocolo para la higiene respiratoria y la higienización de las manos es tan importante en las personas que están tomando medicamentos antivirales como para el resto de las personas.
Para obtener más información sobre cómo cuidar a las personas enfermas en el hogar, visite Cuidar a un enfermo en su casa.
Suspensiones de clases en escuelas: medida preventiva y reactiva
En caso de que la gravedad de la influenza aumentara, los CDC recomiendan que las comunidades revisen y hagan los preparativos para implementar sus planes de suspensión de clases en las escuelas en cumplimiento con los lineamientos que se especifican más abajo. Las autoridades escolares y de salud deberán ponderar los riesgos de la influenza en sus comunidades con los trastornos que provocarán las suspensiones de clases en la educación y en la comunidad en su conjunto. Las autoridades escolares deberán trabajar en contacto directo y permanente con sus autoridades de salud pública locales y estatales para tomar decisiones sensatas, en base a las condiciones locales, e implementar estrategias en forma coordinada.
Cuando las comunidades eligen ordenar la suspensión de clases en las escuelas, las autoridades educativas y de salud pública deberán explicar claramente a los padres y sus comunidades la razón de por qué los estudiantes no pueden concurrir a la escuela y el tipo de suspensión que están implementando. Existen tres tipos de suspensiones de clases: de carácter selectivo (descrito anteriormente), reactivo y preventivo.
La medida reactiva de suspensión de clases podría ser apropiada cuando las escuelas están experimentando un excesivo ausentismo entre los estudiantes y el personal, un gran número de estudiantes están visitando la enfermería de la escuela o son enviados a sus hogares durante la jornada escolar con signos evidentes de fiebre, la escuela no es capaz de mantener distanciadas a las personas con potenciales riesgos de infección, o por alguna otra razón que afecta la capacidad de la escuela de seguir funcionando. Las suspensiones de clases reactivas podrían reducir la carga del sistema de salud local.
Con relación a la suspensión selectiva de clases, la decisión de mantener a los estudiantes en sus hogares deberá ser tomada en el ámbito local y deberá ponderar el objetivo de reducir la cantidad de personas que se enfermen gravemente o mueran a causa de la influenza con el objetivo de minimizar las alteraciones de las actividades sociales. Se insta a las autoridades escolares a trabajar de manera colaborativa y mantener una buena comunicación con los distritos o escuelas vecinas de manera que otras instituciones en la región estén al tanto de las acciones que son tomadas. Las autoridades podrían decidir suspender o no suspender las clases en sus escuelas en base a las experiencias de sus vecinos. El riesgo que presenta un brote originado en la escuela para los estudiantes y el personal, si las personas con potencial riesgo infeccioso no pueden ser distanciadas de la escuela, también puede llevar a ciertas jurisdicciones a decidir el cierre de las escuelas. En este caso, las aglomeraciones de personas por actividades relacionadas con el ámbito escolar también deberán ser canceladas o suspendidas.
La medida preventiva de suspensión de clases puede utilizarse para disminuir la diseminación del virus de la influenza o reducir la demanda en el sistema de atención médica. Si las evaluaciones sobre los riesgos a nivel nacional o mundial indican un mayor nivel de gravedad en comparación con el brote de la influenza tipo H1N1 que se originó en la primavera de 2009, los CDC podrían recomendar la suspensión preventiva de las clases. Si las escuelas fueran cerradas, las aglomeraciones de personas por actividades relacionadas con el ámbito escolar deberán ser canceladas o suspendidas. Entre estas actividades se incluyen: eventos deportivos, espectáculos de danzas escolares, actuaciones, juegos de rally, ceremonias de graduación y otros eventos que reúnen grandes grupos donde las personas mantienen una estrecha proximidad entre sí.
La medida de supensión de las clases en las escuelas será probablemente más efectiva en disminuir la diseminación del virus de la influenza dentro de la comunidad cuando se la utilice en forma temprana con relación a la aparición del virus en la comunidad y cuando se la utilice en conjunto con otras estrategias (por ejemplo: la cancelación de los eventos deportivos de la comunidad y demás aglomeraciones de personas). La cancelación o suspensión de los eventos comunitarios es una decisión que deberán tomar los organizadores de tales eventos, autoridades de salud pública locales y demás agencias de gobierno, y deberán ser parte de un proceso coordinado de la comunidad.
Probablemente la vacuna contra la gripe H1N1 que se originó en 2009 estará disponible durante el otoño de 2009. Para los niños, al menos, la inmunidad de protección exigirá 2 dosis de vacunación, separadas por 3 semanas como mínimo y otras 2 semanas para el desarrollo de la respuesta a la inmunización (es decir, aproximadamente 5 semanas luego de la primera vacuna). Si se produjera un aumento en la transmisión del virus a nivel de toda la comunidad antes de la fecha prevista para inmunización por vacunación, o antes de una vacunación programada, algunas jurisdicciones probablemente ordenen la suspensión preventiva de clases.
Reinicio de clases luego de la suspensión
La duración del período de suspensión de las clases en las escuelas dependerá del tipo de medida adoptada y de la gravedad y duración de la enfermedad. Cuando se toma la decisión de suspender las clases, los CDC recomiendan una interrupción de 5 a 7 días calendario. Las suspensiones de clases reactivas tienen comúnmente una duración más breve que las supensiones selectivas o preventivas. Como los objetivos de las suspensiones selectivas (proteger a los estudiantes y personal en situación de alto riesgo frente a una enfermedad grave o la muerte) y de las suspensiones preventivas (disminuir la diseminación del virus de la influenza) son generalmente diferentes de los objetivos de las suspensiones reactivas, la duración del cierre de las escuelas podría ser más prolongada.
En forma regular (por ejemplo, semanalmente) las comunidades donde los estudiantes no asisten a las escuelas deberán revaluar la epidemiología de la enfermedad, los beneficios de mantener los estudiantes en sus hogares y las repercusiones en la dinámica de la sociedad a raíz de tal decisión. En base a esta revaluación, las comunidades pueden decidir extender la suspensión de las clases o reabrir las escuelas. En el caso de que los CDC recomendaran la suspensión preventiva de las clases, esta recomendación deberá también incluir una modificación de la suspensión de clases sugerida, en base a la gravedad observada en toda la nación y a nivel mundial. Por lo tanto, las escuelas y juntas escolares deberán preveer períodos de suspensión de clases más prolongados. Si las escuelas intentaran continuar suministrando sus servicios educativos a todos los estudiante durante una suspensión de clases prolongada, los estudiantes con discapacidades deberán recibir un acceso a la educación similar.
La autoridad encargada de tomar la decisión de suspender las clases en las escuelas puede recaer en múltiples sectores del gobierno local y estatal; estas entidades deberán trabajar en forma coordinada. Los datos locales, regionales o nacionales y las pautas para tomar decisiones, que están incluídas en este documento, pueden ser útiles para determinar si se ordena el cierre de las escuelas.
Reducción de los efectos adversos como consecuencia del cierre de las escuelas
Como parte de un proceso de planificación comunitaria, los planes de cierre de escuelas deberán abordar los posibles efectos secundarios en la comunidad. El proceso de planificación deberá incluir la comunicación de estos planes a todos los miembros de la comunidad afectados por el cierre de las escuelas. Entre estos efectos se incluyen: infraestructura básica, pérdida en ingresos y seguridad laboral de los padres, financiación de las escuelas debido a la financiación calculada en base a la asistencia, nutrición infantil debido a la pérdida del acceso al programa de comidas escolares, pérdida del acceso a los servicios de la salud, progreso educativo y seguridad infantil debido al posible aumento de tiempo sin supervisión. Las comunidades deberán prepararse para resolver estos efectos secundarios con el fin de tener una mayor aceptación de y participación en la medida de suspensión de las clases. Los padres deberán planificar el cuidado de los niños mientras las escuelas permanezcan cerradas, pues estas decisiones pueden tomarse de manera rápida.
Las comunidades también deberán preveer que el personal de la escuela pueda utilizar las instalaciones escolares mientras los estudiantes permanecen en sus hogares. Mantener abiertas las instalaciones puede permitir a los docentes diseñar e impartir clases o suministrar materiales (por ejemplo, utilizando las líneas de teleconferencia de la escuela o demás sistemas de suministro de educación a distancia) así como al resto del personal proporcionar servicios esenciales (como la preparación de las comidas), siempre que se respeten las medidas básicas de control de infecciones.
De aprobarse el cierre de escuelas, informe a los CDC, al Departamento de Educación de Estados Unidos y a sus agencias estatales de salud y educación enviando un informe simple a la siguiente dirección: www.cdc.gov/FluSchoolDismissal .
Roles
La colaboración es esencial: numerosos y diferentes grupos interesados juegan importantes roles en el proceso de toma de decisiones, implementación de estrategias y garantía de la efectividad. Para lograr la máxima efectividad, estas actividades deben estar coordinadas en los niveles locales, estatales y federales.
- Los CDC continuarán monitoreando la diseminación y gravedad de la enfermedad de la influenza, monitoreando los cambios en la transmisión de los virus de la influenza que puedan implicar una mayor gravedad de la enfermedad, identificando métodos potencialmente exitosos para la reducción de la mortalidad y morbilidad, colaborando con las agencias de educación y salud a nivel local y estatal en la implementación de estos métodos y evaluación de su efectividad y proporcionando actualizaciones de manera diligente sobre hallazgos científicos además de lineamientos adicionales en la medida que la situación lo amerite.
- El Departamento de Educación (ED, por sus siglas en inglés) de EE.UU. colaborará con las agencias locales, estatales y federales, además de entidades no gubernamentales, en la difusión de nuevas pautas, colaboración con las agencias de educación locales y estatales y cooperación con los estados para proporcionar flexibilidad en las reglamentaciones sobre financiación.
- El Departamento de Educación, las agencias de educación y salud pública estatales y los CDC estarán a cargo del monitoreo de los cierres de las escuelas y otros asuntos relacionados.
- Las agencias de educación y salud pública locales y estatales deberán trabajar conjuntamente para decidir qué estrategias implementar y cuándo, la recopilación e intercambio de datos y la difusión de pautas en situaciones de emergencia.
- Las escuelas deberán examinar y revisar, en la medida que sea necesario, sus actuales procedimientos y planes contra pandemias y crisis, incluyendo la actualización de la información de contacto, y comunicarse con los proveedores que suministran productos o servicios esenciales para planificar la continuidad de tales servicios a lo largo de toda la temporada de gripe. Entre los servicios esenciales pueden mencionarse: servicios de alimentos, suministros para la higiene y equipos de protección personal para los empleados. Esta planificación es especialmente importante cuando los proveedores son pequeñas empresas en el área local pues pueden verse afectadas por un brote de gripe.
- Las escuelas deberán ser un recurso para las familias ayudándolas a mitigar los efectos secundarios de la suspensión de las clases, a través de referencias para servicios de asistencia en la comunidad o, siempre que sea posible, proporcionando asistencia directa. Las escuelas pueden explicar a las familias y a la comunidad lo que deben hacer para disminuir la diseminación de la influenza, y ayudar a las familias y comunidades a comprender los roles importantes que pueden jugar en la reducción de la diseminación de la influenza y en mantener las escuelas abiertas.
- Los estudiantes, el personal y sus familias deben asumir sus responsabilidades personales en permanecer en sus hogares mientras se sienten enfermos, cumplir con la higiene de las manos y el protocolo para la higiene respiratoria, así como planificar por adelantado el cuidado infantil ante el caso de la suspensión de clases.
- El apoyo del sector privado es esencial para los tutores y padres que trabajan, pues necesitarán permanecer en sus hogares para cuidar sus hijos enfermos o contratar servicios de cuidados infantiles en caso de ordenarse el cierre de las escuelas. El impacto económico de la suspensión de clases puede tener un efecto dominó en toda la comunidad y en la economía local. Las políticas en el lugar de trabajo y licencias flexibles pueden ayudar a los padres a no perder salarios o incluso sus trabajos.
- Las organizaciones comunitarias y religiosas pueden proporcionar apoyo esencial a las familias a través de la educación de los miembros de la comunidad sobre la importancia de permanecer en sus hogares cuando se sientan enfermos, de la higiene de las manos y del protocolo para la higiene respiratoria. A menudo, estas organizaciones también pueden proporcionar alimentos, lugares alternativos para el cuidado de niños, transporte y otros servicios para aliviar la carga del tener que permanecer en los hogares.
Decidir el curso de acción
Para disminuir la exposición de los estudiantes y el personal de las escuelas al virus de la influenza, los CDC recomiendan una combinación de estrategias que tengan fines específicos, sean implementadas en etapas y aplicadas en forma temprana, y estén simultánemante basadas en las tendencias de la gravedad de la enfermedad, características del virus, impacto previsto, viabilidad y aceptación. Estos temas deben estar determinados a través de un proceso colaborativo de toma de decisiones en el que participen las agencias de salud pública y educación, los padres y la comunidad.
Los CDC y sus organizaciones se ocuparán de observar de manera continua los cambios que puedan darse en la gravedad de las enfermedades similares a la influenza y compartirán la información que se obtenga con las agencias locales y estatales. Sin embargo, los estados y las comunidades locales pueden esperar ver muchas diferencias en los problemas relacionados con la enfermedad a nivel nacional.
Cada uno de los estados y comunidades deben lograr equilibrar varios objetivos para determinar el mejor curso de acción que ayude a disminuir la diseminación de la influenza. Las perronas encargadas de la toma de decisiones deben explícitamente determinar y comunicar sus objetivos, que pueden ser uno o más de los siguientes: (a) proteger la salud del público en general al reducir el contagio de la enfermedad en la comunidad, (b) reducir el contagio de la enfermedad en los estudiantes y el personal de las escuelas, y (c) proteger a las personas con enfermedades de alto riesgo.
Algunas estrategias pueden tener consecuencias negativas además de sus potenciales beneficios. En el caso particular de la suspensión de las clases, las personas encargadas de la toma de decisiones también deberán considerar y equilibrar los factores adicionales: (a) cómo garantizar que los estudiantes continúen con el proceso de aprendizaje, (2) cómo brindar un lugar seguro en materia emocional y edilicia para los estudiantes, y (3) cómo reducir la demanda de los servicios de atención médica a nivel local. Las siguientes preguntas pueden ser útiles para entablar el diálogo y conducir a la toma de decisiones a nivel estatal y local.
Encargados de la toma de decisiones y grupos interesados
¿Están todos los grupos interesados y personas encargadas de tomar las decisiones involucradas en el proceso de toma de decisiones?
- Determinar quiénes estarán encargados de tomar las decisiones. En las diferentes jurisdicciones, las agencias de seguridad nacional, de educación, de salud a nivel estatal y local probablemente tengan importantes responsabilidades en el proceso de toma de decisiones. Puede ser necesaria la directa participación de los gobernadores, alcaldes, autoridades de salud pública o superintendentes escolares.
- Identificar los grupos interesados, lo cuales serán diferentes según la comunidad; sin embargo, pueden incluir a: los representantes de los padres, estudiantes, empresas locales y representantes de organizaciones religiosas de la comunidad, maestros, proveedores de atención médica, hospitales, organizaciones comunitarias, enfermeras escolares, directores de los servicios de comidas en las escuelas y proveedores de suministros para las escuelas.
¿Cuál es el proceso para implementar un trabajo conjunto?
- ¿Se ha desarrollado un proceso para recibir comentarios en forma regular y colaboración en la toma de decisiones?
- ¿Existen canales sólidos y abiertos de comunicación entre las autoridades educativas y de salud? ¿Esta comunicación incluye el frecuente intercambio de información?
- ¿Son frecuentemente revisados los planes para combatir las crisis y pandemias? ¿Las revisiones son las suficientemente necesarias?
Intercambio y recopilación de la información
¿Los funcionarios locales y estatales pueden determinar y compartir la información sobre lo siguiente?
- ¿Cuál es la gravedad y duración de la diseminación de la enfermedad en el estado o localidad? ¿Cuál es el índice de visitas ambulatorias por enfermedades similares a la influenza? ¿Cuál es el índice de hospitalización por enfermedades similares a la influenza? ¿Está el número de hospitalizaciones o muertes disminuyendo? ¿Cuál es el porcentaje de estos pacientes hospitalizados que requieren su ingreso en la unidades de cuidados intensivos? ¿Cuántas muertes se produjeron en la comunidad? ¿Existen ciertos grupos afectados de manera desproporcionada?
- ¿Cuán ocupados están los proveedores de atención médica locales y los departamentos de emergencias? ¿Cuántas visitas reciben a causa de enfermedades similares a la influenza? ¿Son capaces de cubrir las mayores demandas de atención por personas con enfermedades similares a la influenza? ¿Están los proveedores de atención médica o los departamentos de emergencias sobrecargados?
- ¿Están las camas de los hospitales y unidades de cuidados intensivos (UCI) ocupadas completamente por pacientes con influenza? ¿Hay espacio disponible en las unidades de cuidados intensivos? ¿Hay suficientes ventiladores?
- ¿Tienen los hospitales suficiente personal para proporcionar la atención? ¿Hay un creciente ausentismo entre los trabajadores de la atención médica debido a enfermedades similares a la influenza contraídas por ellos o sus familiares?
- ¿Hay suficientes medicamentos antivirales para tratar a los pacientes que se encuentran en situación de alto riesgo de sufrir complicaciones?
¿Las agencias de educación o las escuelas locales pueden determinar y compartir la información acerca de lo siguiente?
- ¿Cuáles son los índices de ausentismo en las escuelas? ¿Cuántas visitas reciben diariamente las enfermerías de las escuelas? ¿Cuántos estudiantes con enfermedades similares a la influenza son enviados a sus hogares durante la jornada escolar?
Viabilidad
¿Disponen de los recursos necesarios para implementar las estrategias que están siendo consideradas?
- ¿Qué recursos están disponibles? ¿Tienen ustedes acceso a los fondos, personal, equipos y espacio necesarios?
- ¿Cuánto tiempo será necesario para implementar las estrategias? ¿Durante cuánto tiempo pueden implementarse las estrategias?
- ¿Es necesario hacer cambios en las políticas o autoridades legales? ¿Cuán viables son estos cambios?
- ¿Cómo pueden ustedes comunicar, de la manera más clara posible a la comunidad, las medidas que necesitan tomar los padres, estudiantes, individuos y familias, además de las razones para estas recomendaciones?
Aceptación
¿Han determinado cómo afrontar los siguientes desafíos para la implementación de las estrategias?
- ¿De qué manera las preocupaciones a nivel público afectan a la comunidad? ¿Qué se puede hacer para concientizar sobre la responsabilidad personal con relación a las acciones de protección?
- ¿La comunidad brindará su apoyo a las estrategias bajo consideración? ¿Qué se puede hacer para incrementar el apoyo?
- ¿Cuáles son los efectos secundarios (por ejemplo, nutrición infantil, seguridad laboral, ayuda financiera, acceso al servicio de salud y progreso educativo) que pueden surgir como consecuencia de las estrategias bajo consideración? ¿Es posible transmitir el mensaje a las empresas y empleadores que necesitan ofrecer políticas de licencias flexibles que respeten las recomendaciones de salud pública?
- ¿Es posible mitigar estos efectos secundarios? ¿Cuáles son las organizaciones y entidades comunitarias que pueden ayudar a reducir los efectos secundarios?
- ¿Qué se puede hacer para aumentar el hábito de comprar productos locales de la comunidad?
Preparación para la gripe: un juego de herramientas de comunicación para escuelas (Grados K-12)
Última publicación: 20 de noviembre de 2009 - 6:26 p.m., hora estándar del este
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