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Influenza pandémica--Pasado, presente y futuro: Comunicando hoy con base en las lecciones de la influenza pandémica de 1918-1919

Sesión de la mañana

Tarifa para el grupo

Alan Janssen, Especialista en comunicación de la salud, Departamento de Salud y Servicios Humanos de los EE.UU

Alan Janssen recibió aproximadamente a 100 asistentes al taller. El Sr. Janssen describió los objetivos del mismo y alentó a todos los asistentes a adoptar un papel activo en la colaboración para generar preguntas que ayudarán con futuras actividades de comunicación ante una pandemia. Janssen presentó a Suzy DeFrancis, Subsecretaria de Asuntos Públicos (ASPA por sus siglas en inglés), y al Dr. Bruce Gellin, de la Oficina del Programa Nacional de Vacunación (NVPO, por sus siglas en inglés), previo a que los mismos pronunciaran sus palabras de apertura y comentarios iniciales. El Dr. Richard Tardif, del Instituto Oak Ridge de Ciencia y Educación (ORISE, por sus siglas en inglés), también fue presentado como moderador de las actividades del taller.

Palabras de bienvenida y comentarios iniciales

Suzy DeFrancis, Subsecretaria de Asuntos Públicos, Oficina de la Secretaría, Departamento de Salud y Servicios Humanos de los EE.UU.

Se le solicita a John Barry que lea en las oficinas centrales del HHS. Él ha vendido gran cantidad de libros y se ha dirigido al personal jerárquico en varias oportunidades. Felicitaciones a todos ustedes por estar presentes, porque lo importante cuando se desata un desastre, es lo que hacemos de antemano. Por ello es que el Presidente Bush ha lanzado la estrategia nacional para responder a una influenza pandémica. Todas las agencias del gobierno están realizando un arduo trabajo para implementar la estrategia.

El HHS mantiene el liderazgo en muchas de estas actividades de implementación. Por ello, el Secretario Leavitt ha viajado por todo el país para dirigir cumbres sobre la gripe pandémica y así poner en marcha los esfuerzos de planificación a nivel estatal y local. Esto significó toda una empresa, ya que dirigió ¡50 cumbres estatales en tres meses! El objetivo de estas cumbres era alentar la planificación a todos los niveles del gobierno, a lo largo y ancho del país.

Una de las cosas que reconoció el Secretario es que la comunicación es tan importante como cualquier otra parte de la respuesta. Se ha referido a la comunicación como el "Tamiflu social". Nosotros, en el HHS, reconocemos que en caso de producirse una pandemia de influenza, seríamos la primera generación en enfrentar las demandas adicionales del ciclo de 24 horas de noticias. Por lo tanto, debemos informar, pero no exacerbar.

Hemos estado trabajando en una cantidad de herramientas para poder enfrentar los desafíos que la comunicación nos plantea en la actualidad:

  • Nuestro amplio sitio Web gubernamental, www.pandemicflu.gov, está siendo traducido a otros idiomas. Lo actualizamos constantemente y agregamos información al mismo. Recientemente, hemos agregado nuevas listas de planificación con la asistencia de los CDC.
  • Hemos brindado capacitación en comunciación de riesgos a lo largo del país (mediante los CDC). Ello ha sido realmente útil ya que hemos continuado con la construcción de relaciones durante dicho proceso.
  • Hemos realizado investigaciones de audiencia y análisis del mensaje.
  • Estamos trabajando en el alcance, en especial a las comunidades más vulnerables. Estamos creando programas especiales para satisfacer las necesidades de dichas comunidades.
  • Realizamos reuniones con miembros de los medios masivos de comunicación, incluyendo a ejecutivos de cadenas emisoras, y les brindamos un panorama general de “Pandemic 101”. El mismo fue muy bien recibido y aquellos que asistieron mencionaron su intención (de los medios de comunicación) de ser responsables, pero los “blogs” los desplazarán. Ello nos llevó a convocar a una conferencia con los “bloggers”, y descubrimos que son una audiencia difícil.
  • Estamos analizando los asuntos públicos del HHS y expertos en la materia (SMEs, por sus siglas en inglés) dentro de los medios masivos de comunicación nos ayudarán a obtener la información correcta.
  • Estamos desarrollando una gran videoteca ya que sabemos que muchas de las películas a las que el público tiene acceso son alarmantes. Estamos trabajando en la elaboración de imágenes que ayuden al público a entender mejor el "panorama completo".
  • Estamos llevando a cabo una serie de cinco ejercicios a través del país con los medios de comunicación. Tendremos más información al respecto más adelante, en enero de 2007.
  • Estamos colaborando con socios internacionales para reunir lecciones aprendidas.
  • En la actualidad, estamos trabajando en Anuncios de Servicios Públicos (PSA, por sus siglas en inglés), para que la gente sepa dónde obtener información y qué pueden hacer sobre la gripe pandémica.

El taller de hoy nos ayudará a entender cómo era la comunicación durante la pandemia de 1918, para así poder aplicar las lecciones aprendidas a lo largo de la historia a los esfuerzos de planificación de la actualidad. Espero que ésta sea una sesión que incite a la reflexión.

Comentarios iniciales

Bruce Gellin, Director, Oficina del Programa de Vacunación Nacional (NVPO, por sus siglas en inglés)

Entré recientemente a una librería y busqué publicaciones sobre pandemias - 71 títulos surgieron de esa búsqueda. Asombroso. Las pandemias de influenza han ocurrido en el pasado y con certeza ocurrirán en el futuro, pero aún existe un número de incertidumbres que dificulta la comunicación de los riesgos. Los panelistas de hoy estarán presentando sus propias investigaciones al respecto.

Aprenderemos de las lecciones del pasado y realizaremos cuestionamientos críticos acerca del futuro. Hoy no intentaremos llegar a un consenso, sino que intentaremos hacernos las preguntas críticas que debemos considerar. Los aliento a todos a realizar preguntas a los panelistas ya que necesitamos que nos ayuden a elaborar nuestras políticas y esfuerzos de comunicación.

Los efectos sobre la sociedad en general

John Barry, Autor e Historiador.

Cita: “Lo que aprendemos de la historia es que no aprendemos nada de ella,” George Bernard Shaw.

Números: Nadie sabe exactamente cuántas personas murieron, pero los primeros cálculos contemporáneos llevan las muertes a 21 millones a nivel mundial. A menudo todavía se cita ese cálculo, pero con seguridad fue mucho peor que eso. MacFarlane Burnett pasó gran parte de su vida estudiando la influenza, y concluyó que el número de víctimas mortales a nivel mundial (desde la pandemia de 1918–1919) fue de un mínimo de 50 millones, posiblemente 100 millones. Muy probablemente haya estado en lo cierto.

Si uno lo ajusta a la población actual, ello podría significar 300 millones. En tres semanas, la influenza mató a más personas que el SIDA en 24 años. En los EE.UU., un cálculo razonable comienza en las 500,000 muertes. Personalmente me inclino hacia una cifra mayor de 700,000.

Había de un 15–53% de morbilidad. En San Antonio, más del 90% de las casas tenían al menos un miembro de la familia que padecía la enfermedad. La mayoría de las muertes ocurrió en adultos saludables. En los campamentos del Ejército, el número de víctimas mortales era rutinariamente mayor del 5%, algunas veces tanto como el 10%, y en algunas comunidades llegó a ser el 30%.

Una cara humana: Un médico en Camp Devens, a las afueras de Boston, escribió a un colega:

"Estos hombres comenzaron con lo que parece ser un ataque común de... influenza, y cuando se los trajo al hospital, desarrollaron con mucha rapidez el tipo de neumonía más viscoso que se haya visto. MUY PRONTO se observa cómo la cianosis se extiende desde sus orejas por toda la cara, hasta que se hace difícil distinguir al hombre negro del hombre blanco".

"Es sólo cuestión de algunas horas hasta que llega la muerte... Es horrible. Uno puede soportar ver a uno, dos o veinte hombres morir, pero ver a esos pobres diablos caer como moscas... Hemos sacado un promedio de alrededor de 100 muertes por día... La neumonía significa en casi todos los casos la muerte... Se necesitaban trenes especiales para trasladar a los muertos. Durante varios días no hubo ataúdes, y los cuerpos se apilaban de manera tremenda. Superaba cualquier imagen que alguna vez hubieran tenido en Francia después de una batalla... Adiós viejo amigo, que Dios esté contigo hasta que nos encontremos nuevamente".

Esa carta reflejaba la típica experiencia que se vivía en los campamentos del Ejército en 1918. Era seguro que esos hombres terminarían muertos. Era una imagen horrible de ver debido a que la cianosis era tal que la mayoría de los médicos jamás la habían visto antes.

Uno de los grandes problemas era que uno nunca sabía si iba a tener la gripe normal, o la letal. Fuera como fuese, era espantoso. Había muchos con costillas rotas debido a la tos violenta. Se formaban bolsas de aire afuera de los pulmones, y al mover a estas personas sonaban como una bolsas para envolver a punto de estallar. Las hemorragias nasales eran comunes, menos común era la hemorragia por la boca, y hasta había hemorragias por los ojos y oídos.

En 1957 durante la pandemia de Gripe asiática, el 25% de todas la muertes provenían directamente de la neumonía viral. En 1918, había probablemente más que eso. Los antibióticos, si bien son útiles, no son necesariamente la solución si la causa de la neumonía es viral.

Hubo suficientes informes de anécdotas de observadores confiables que comprobaron que algunas muertes eran extraordinariamente rápidas, y ocurrían en 24 horas o menos. Mientras la mayoría, incluso aquellos que padecían síntomas de insuficiencia respiratoria aguda, sucumbirían de cuatro a seis días después de los primeros síntomas, para otros la muerte llegaría en dos a tres semanas.

Contexto: Estábamos en guerra. Era la primera guerra mundial. Era la primera vez que el gobierno intentaba controlar al público por completo. La pandemia se conocía como Gripe española, pero sabemos que no comenzó en España. Se la denominó Gripe española debido a que España no estaba en guerra así es que había libertad de prensa. La mayor parte de Europa tenía la prensa censurada. La prensa estadounidense era más abierta, pero igualmente se acababa de aprobar la nueva Ley de Sedición. Esta era una ley que hacía que la Ley Patriota apareciera tal y como había sido escrita por la Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU, por sus siglas en inglés).

Para hacer cumplir la ley, el Departamento de Justicia emitió una insignia para la "Liga de Protección Americana" (APL, por sus siglas en inglés), que fue identificada como Servicio Secreto. Dentro de un período de un año, el fiscal general dijo que 200,000 de los miembros del APL se encontraban operando en 1,000 comunidades.

En Chicago, una "brigada móvil" de miembros de la liga y policías rastrearon, hostigaron y golpearon a miembros de Trabajadores Internacionales del Mundo (IWW, por sus siglas en inglés). En Arizona, miembros de la liga y de un grupo parapolicial encerraron a 1,200 miembros del IWW y a sus "colaboradores" en vagones de carga del ferrocarril y los dejaron en una vía muerta pasando la frontera en el desierto de Nuevo México. El objetivo de la Patrulla de Vigilancia Americana de la liga a lo largo del país era acallar los casos de "oratoria callejera sediciosa", llamando a veces a la policía para arrestar a los oradores por mala conducta, o actuando de manera más directa. En todos lados la liga espiaba a los vecinos, investigaba a los "vagos" y a los "acaparadores de comida", y exigía saber por qué las personas no compraban - o no compraban en mayor cantidad - bonos Liberty.

Al mismo tiempo, los estados prohibieron la enseñanza de alemán. En Providence, Rhode Island, el periódico Providence Journal publicaba un gran titular que advertía que "todo alemán o austriaco en los Estados Unidos, que no sea conocido ya por años de asociación, deberá ser tratado como un espía." El problema era que el grupo étnico más grande en los Estados Unidos era alemán. 1918 fue una época en la que hubo una muy bien aceitada maquinaria propagandística. El gobierno creó el Comité de Información Pública (CPI, por sus siglas en inglés), destinado a crear una masa candente de determinación. Una cita de Arthur Bullard (quien dirigió la división rusa del CPI) resume los principios de propaganda de la época, "Verdad y falsedad son términos arbitrarios... No hay nada en la experiencia para decirnos que uno es siempre preferible sobre el otro... Existen verdades sin vida y mentiras vitales... La fuerza de una idea reside en su valor inspirador. Importa muy poco saber si es una verdad o una falsedad".

Parte de la maquinaria propagandística estaba dirigida por el enérgico editor del periódico de Mississippi, George Creel, asesor del presidente Wilson. Bajo la influencia de Creel, el CPI producía propaganda nacional a través de diversos medios de comunicación. Creel organizó el grupo “Hombres de cuatro minutos”, una armada virtual de voluntarios que brindaban breves discursos dondequiera que obtuvieran la atención de una audiencia. Había 150,000 miembros de este grupo que realizaban propaganda durante los "cuatro minutos" anteriores a cualquier tipo de reunión pública. Estos hombres debían crear temor en la población ya que el mismo era "un elemento importante de generar en la población civil. Es difícil unir un pueblo hablando únicamente desde el lado más ético de las cosas. Quizá, al luchar por un ideal, se deben agregar ideas de auto preservación.

Había intimidación impuesta por la ley; de hecho, un miembro del Congreso de los EE.UU. estuvo en prisión durante 15 años por violar la ley. Varios periodistas y editores estuvieron en prisión por la misma razón.

La pandemia de influenza de 1918–1919 asoló los EE.UU. en una época en la que el patriotismo era más importante que la verdad. En consecuencia, la intimidación y la propaganda eran parte de la cultura de la comunicación.

Una pandemia se topa con la maquinaria propagandística: En esta época, al menos el 25% de los doctores y las enfermeras estaban en el ejército. Además, los funcionarios nacionales, estatales y locales operaban todos de la misma manera. En el mejor de los casos, comunicaban verdades a medias, o incluso mentiras descaradas. Tan aterradora como era la enfermedad, los funcionarios la hacían más aterradora aún al restarle importancia e incluso, minimizarla. Los funcionarios oficiales decían cosas como "si se toman las precauciones normales, no hay nada que temer", pero luego cerraban todas las oficinas.

"La preocupación mata a más personas que la enfermedad misma", afirmó un funcionario de la salud pública de Chicago. Otras citas: "No se asusten", y "La llamada influenza española no es más que una gripe antigua".

La comunicación era honesta en raras ocasiones, ya que la honestidad heriría la moral. El editor de uno de los primeros diarios que comenzó a decir la verdad en Milwaukee terminó encarcelado, por lo cual dejaron de decir la verdad. En Filadelfia, luego de que un funcionario de la salud pública finalmente clausurara todos los sitios de reunión pública y funerales públicos, el periódico afirmó, "Esta no es una medida de salud pública".

Había demasiada discordancia cognitiva. Las personas escuchaban que, según las autoridades y los periódicos, todo estaba bien, pero al mismo tiempo, los cadáveres se apilaban. Imagine a su cónyugue muriendose en la cama durante seis a ocho días. Había escasez de ataúdes. Se apilaba a los muertos donde morían. La policía se paseaba por las calles pidiéndole a la gente "sacar a sus muertos".

El pánico era incipiente. Aún si había guerra, casi no sabíamos de ella. El miedo era tan grande, que la gente temía dejar sus hogares o hablar entre ellos. Todos contenían el aliento, casi con miedo de respirar, por miedo a enfermarse.

Se cerraron los campamentos del ejército. La gente no quería dejar que los soldados volvieran a casa. Tenían miedo de mantener cualquier tipo de intimidad con su comunidad o sus seres queridos. Nadie llevaría comida o iría de visita.

En las montañas de Kentucky había cientos de casos. Las personas eran presas del pánico y muchos estaban muertos de hambre, no sólo por la falta de comida, sino por el miedo de acercarse unos a los otros.

En Phoenix comenzó un rumor de que los perros transportaban el virus de la influenza, y la gente empezó a matar a sus mascotas. O se las entregaban a la policía para que las mataran, porque no podían matarlas ellos mismos.

En ese momento la economía estaba controlada. El gobierno nacional hacía muy poco por ayudar. Se le entregó $1 millón al Servicio de Salud Pública (PHS, por sus siglas en inglés), pero el mismo no hizo mucho y terminó devolviendo casi todo el dinero.

Hubo cuatro grupos (organizaciones locales de caridad) que sí ayudaron. De hecho se trataba de la "época de oro" de la Cruz Roja Estadounidense. En ese momento, los grupos de la Cruz Roja estaban liderados por personas de gran importancia. Le pedían por favor a las personas que colaboraran como voluntarios. Publicaron un anuncio de mitad de página pago que decía: "La seguridad de este país exige que todas las enfermeras y asistentes de enfermería disponibles y patriotas, así como también cualquier persona con experiencia en enfermería, queden a disposición del gobierno... Se insta a enfermeras graduadas, estudiantes universitarios, ayudantes de enfermería, y voluntarios a telegrafiar inmediatamente... a su sección local de la Cruz Roja o a las oficinas centrales de la Cruz Roja en Washington, D.C."

Los grupos del 'Liberty Loan' (préstamo de la libertad) se encontraban en comunidades intentando ayudar. Este era un grupo extraordinariamente organizado. Contaban con un capitán para cada sección y para cada edificio de departamentos. Otras organizaciones del sector privado estaban integradas de manera horizontal, de modo que todos se podían dirigir a todos. Esto, en muchas formas, era mejor que en la actualidad.

A pesar de dichos esfuerzos, el ausentismo continuó siendo un problema. En la compañía de L.H. Shattuck, 45.9% de los trabajadores permaneció en sus hogares. En el astillero George A. Gilchrist, el 54.3% permaneció en sus hogares. En la empresa de construcción naval Freeport Shipbuilding, el 57% permaneció en sus hogares. En la compañía Groton Iron Works, el 58.3% permaneció en sus hogares. El ausentismo era alto aún en una industria que era crucial para el esfuerzo bélico. El miedo y el terror eran similares a los de la Peste Negra. Un informe interno de la Cruz Roja Norteamericana concluyó que, "En muchas partes del país, el miedo y el pánico a la influenza ha sido similar al terror de la Edad Media frente a la Peste Negra"

Un informe observó que ni un automóvil se desplazaba por las calles de Manhattan. En Filadelfia, un estudiante de medicina pudo contar los autos en el camino, y afirmó que la ciudad estaba muerta. En ese momento parecía que la civilización podía desaparecer fácilmente de la superficie de la tierra.

¿Se trata de una exageración de cuánto afectó la pandemia nuestro país? Probablemente; conocí a una mujer que no tenía recuerdos de la pandemia. Sin embargo, es importante notar que la sociedad trabajó mejor en lugares donde las autoridades dijeron la verdad. San Francisco fue un ejemplo. Allí, las autoridades publicaron anuncios que decían: "Utilice una máscara y salve su vida". Probablemente las máscaras no ayudaron, pero la gente confió más en el gobierno y se organizaron para alimentar a las personas. San Francisco parecía estar funcionando mejor.

En 1918, se referían frecuentemente a los Departamentos de Salud Pública como Departamentos de Seguridad Pública.

Mensaje para llevar: La tranquilidad falsa es lo peor que puede hacer. No oculte información, ya que la gente pensará que sabe más. Diga la verdad — no la administre. Si no sabe algo, diga por qué no lo sabe, y diga lo que necesita hacer para saberlo. Sumerja a la gente en la verdad, antes que retenerla.

Discusión del panel

Richard Hatchett:

  • El disertante anterior planteó el contexto muy bien. Es importante entender que era un momento especial en nuestra historia. WWI estaba en crisis. No era claro que la guerra estaba por terminar. La gripe española apareció justo en el momento en que las líneas alemanas se rompían.
  • En ese momento era como si un “9-11” ocurriera todos los días. Por ejemplo, los intentos de asesinato a Lenin estaban en la página 12, más adelante de esta historia... El Zar ha sido ejecutado.
  • La presión por mantener los esfuerzos bélicos provocó la pérdida de importancia de tantas otras cosas.
  • El índice general de mortalidad era extremadamente elevado en la población joven. Los índices de mortalidad infantil antecedentes eran bastante diferentes a los de hoy.
  • Los índices de víctimas mortales de uno a cuatro años de edad en 1918 es equivalente a la mortalidad que habría hoy en el transcurso de 15–16 años. Esto se relaciona con un aumento vertiginoso de la población. Es inconmensurable, realmente.
  • Mensajes públicos: la enfermedad estaba tan generalizada, que nada bueno podría resultar del accionar público. El miedo era más aterrador para los funcionarios que la enfermedad misma.
  • Para el momento en que cerraron las escuelas en Baltimore, ya era demasiado tarde. Era importante hacer algo al respecto, de inmediato (ej.: se necesitaba que no hubiera demoras en la toma de acción).
  • Para poner esto en perspectiva, el tiempo existente entre la aparición de la enfermedad y la muerte era de ocho a 10 días. Además, la interpretación de la información estaba retrasada.
  • Recuerden que en ese tiempo, no se hacía nada que interfiriera con la moral pública.

John Barry:

  • Muchas veces los funcionarios de la salud pública sabían la verdad pero no la decían. Este era el caso en Filadelfia.
  • El caos ya había explotado en Boston varias semanas antes.
  • En muchos casos simplemente mentían descaradamente.
  • Los periódicos eran, en general, fuentes de información increíblemente malas.
  • Los periódicos hablaban al respecto cuando el problema estaba lejos, pero se acallaron cuando las muertes comenzaron a aparecer en su propia ciudad.
  • La actitud de las autoridades era: "No está sucediendo, no se preocupen al respecto".

Preguntas del público

P: Una gran cantidad de información demuestra que las mujeres embarazadas fallecían de manera desproporcionada. Por supuesto que en aquella época, muchas mujeres daban a luz en sus casas. ¿Puede decirnos cómo afectó la pandemia a las mujeres embarazadas?

R: (Hatchett) Ciertamente había una cepa adicional que afectaba el embarazo.

  • Los índices de mortalidad maternal llegaron a su punto más alto en 1918 con 916 muertes por cada 100,000 nacimientos. Ello significa una muerte por cada 1,000 nacimientos. El factor multiplicador es enorme. Sin embargo, no existe gran cantidad de información acerca del embarazo en aquella época.
  • Hemos realizado una serie de ejercicios gripales para observar un número de asuntos diferentes, incluyendo el embarazo, ya que en aquel momento los hospitales eran diferentes a los de hoy. En esos ejercicios, hemos simulado diversos escenarios, desde una crisis hasta problemas similares a los de Katrina. En todos los ejercicios el tema clave ha sido la "comunicación transparente". En la actualidad, tenemos la oportunidad de inferir cómo el público percibe lo que está pasando. Lo que parecía ser el problema años atrás, es que eran incapaces de transferir reglas del comportamiento, de modo que perdieron oportunidades de actuar hasta que era demasiado tarde.
  • Pienso que hoy, contrario a lo que sucedía en 1918, no tenemos tanto problema con la información errónea como la falta de información transparente. También tenemos la situación en la que las instituciones necesitarán actuar bajo reglas diferentes en el caso de protocolos de tratamiento, incluyendo aquellos para el embarazo.  

R: (Barry) Quiero enfatizar que no creo que los funcionarios de la salud pública dijeran mentiras descaradas. Sin embargo, es igualmente importante no retener información. La semana pasada estuve justo en un ejercicio, y el funcionario de la salud pública dijo, "Lo último que quiero hacer es tener una conferencia de prensa". Este es un enfoque erróneo. Uno, como funcionario, realmente debe salir a enfrentar el público. Por ejemplo, uno puede salir y decir que sabemos que la enfermedad está en el Oriente, pero que no sabemos si este individuo es el primer caso, de modo que debemos comenzar a prepararnos desde ahora. Sin esperar. Lo que nos debe preocupar es ser tan conservadores. Nada es suficiente para enfatizar lo necesario que es salir a dar la cara.

P: Si bien no hubo medidas alternativas definitivas que se supieran efectivas, ¿podría decir que al menos de manera anecdótica, habría mejores resultados en lugares con mejor comunicación?

R: (Barry) La clave es la verdad. La sociedad se derrumba cuando la gente se siente totalmente alienada y aislada. El decir la verdad es lo que mantiene a la sociedad en pie.

  • En la actualidad debemos recurrir a las intervenciones no farmacéuticas y enfatizarlas temprano.
  • Hay mucho trabajo en curso para determinar si la comunicación de riesgo ha de hecho mejorado asuntos sociales.

R: (Hatchett) Existe una gran ilusión de que el virus no llegará hasta acá. En 1918, la formación del ambiente cognitivo variaba drásticamente de un lugar a otro. En algunos sitios, los funcionarios electos y los funcionarios públicos sumaron sus esfuerzos respecto a algunos temas. Existe alguna evidencia tentativa que demuestra que las intervenciones de distanciamiento social sí colaboraron. Sin embargo, Baltimore es un ejemplo claro de cómo hacerlo mal (ej.: sin cerrar las escuelas). En Baltimore hubo luchas entre funcionarios electos y funcionarios de la salud pública. Otro ejemplo de la realización errónea de las intervenciones fue Pittsburgh. Allí, el Alcalde de hecho le dijo al público que ignoraran a los funcionarios de la salud pública.

P: ¿Puede decirnos algo más sobre el tema de la mortalidad y la morbilidad entre los trabajadores de la atención médica?

R: (Barry) No existe información definitiva. Lo que puedo decir es que a menudo la muerte de doctores y enfermeras aparecía en letras pequeñas en los periódicos. En muchos sitios los índices eran altos; la morbilidad estaba por encima del 50%. La lógica sugiere que las medidas de distanciamiento social ayudaron, pero no estoy convencido de que dichas intervenciones tuvieron un efecto más que al azar. Uno no puede realmente generalizar, ya que los índices de mortalidad y morbilidad variaron demasiado de una comunidad a otra.

R: (Hatchett) No existe información global sobre la muerte de médicos y enfermeras. Sin embargo, yo tampoco me sorprendería si estuviera por encima del 50%.

Ejercicio: Se recogieron tarjetas de los miembros de la audiencia para recopilar pensamientos y preocupaciones del grupo. Se puede encontrar un resumen de estas preguntas y temas generados por la audiencia en el Apéndice D de este documento.

Los efectos de la infraestructura y el gobierno

Dr. Richard Hatchett, Director Adjunto de Investigación de Contramedidas de Radiación y Preparación para Emergencias del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas

Nota sobre el disertante: Mientras que la mayoría de las personas se encuentran involucradas en la preparación para una pandemia en una capacidad u otra, el Dr. Hatchett ha dedicado los últimos cinco años de su vida a la preparación de la salud pública ante una emergencia y ha concentrado su atención especialmente a la contención de enfermedades, específicamente en un ambiente donde puede haber escasez de reservas adecuadas de medicamentos.

Ejemplo para aprendizaje de la guardiamarina de la armada: En Trafalgar, Lord Nelson fue superado en cantidad de hombres y derrotado, de modo que dividió su flota y se dirigió a las líneas francesa y española para sacar una ventaja comparativa ya que sus barcos eran mucho más fáciles de maniobrar. Al hacer eso, destruyó las flotas francesa y española. A pesar de que murió en batalla, Nelson alcanzó a través de tácticas y maniobras lo que no había podido alcanzar por medio de la fuerza bruta. Esto se puede aplicar en la actualidad a nuestro contexto para nuestro análisis de 1918. El contexto es importante porque el entorno y las circunstancias cambian. Lo que puede funcionar en una época y lugar, puede no funcionar en otros.

Otro ejemplo militar: El General Grant avanzó sobre Vicksburg con suma rapidez. En Virginia, empleó una estrategia completamente diferente - desgastar la armada de Lee. Utilizó estrategias totalmente diferentes en cada campaña debido a que se encontraba en ambientes completamente diferentes. En ambos casos enfrentó a los enemigos con distintas preocupaciones. El punto es que Grant entendió a sus oponentes, y desarrolló una estrategia correcta para cada campaña. No intentó librar la batalla anterior de Vicksburg en Virginia. Utilizar la estrategia de la guerra anterior es generalmente una buena receta para el desastre si se utiliza para luchar en la próxima guerra. Este concepto podría aplicarse al desarrollar estrategias de enfoque para la planificación para una pandemia en la actualidad.

Tomar lo que se hizo en 1918 y aplicarlo en la actualidad es aprender cómo manejar una pandemia en nuestro ambiente y comunidades. La perspectiva histórica es crucial en el desarrollo de planes para la actualidad. Por ejemplo, las generalizaciones derivadas de la lectura cuidadosa de los datos históricos son beneficiosas debido a que:

  • una pandemia deficientemente mitigada saturará los recursos médicos;
  • en ausencia de una planificación previa y de un plan de acción previamente acordado, pueden surgir conflictos que retrasarán la respuesta de emergencia;
  • descubrir las distintas formas de recopilar información de manera adecuada durante una circunstancia difícil es crucial;
  • para los líderes políticos es mejor decir la verdad que minimizar lo que está sucediendo; y
  • los líderes de la salud pública necesitan darse cuenta de que uno no puede hacer feliz a todo el mundo durante una pandemia.

Otra pregunta que los encargados de elaborar las políticas quisieran tener contestada a partir de la historia es si se deben cerrar las escuelas o no. Enmarcado en la experiencia de 1918, ello lleva a una serie de otras preguntas:

  • ¿Existe evidencia alguna de que cerrar las escuelas haya marcado alguna diferencia?
  • ¿Es importante la cantidad de tiempo en que las escuelas permanecen cerradas?
  • Si significó una diferencia en 1918, ¿marcará una diferencia en la actualidad, considerando los cambios demográficos?

Hoy, contamos con un sentido mucho más desarrollado de la infraestructura crítica y de la interdependencia entre estructuras del que tenían nuestros abuelos. Ellos:

  • tenían un claro concepto del esfuerzo bélico,
  • sabían qué industrias eran necesarias para el esfuerzo bélico,
  • tenían una noción desarrollada de la salud pública y la infraestructura médica, y
  • contaban con conceptos a nivel local más avanzados, los cuales se han visto erosionados durante las últimas décadas.

Cómo la pandemia de 1918 afectó la infraestructura:

  • La infraestructura era menos compleja que en la actualidad.
  • Había menos dependencia de envíos a tiempo de recursos y materiales claves.
  • Había más barreras naturales, en oposición a las barreras en cascada.
  • No existían las redes nacionales de energía.
  • Estados Unidos no dependía del petróleo extranjero.
  • La distribución de comida era más amplia.
  • Las comunidades eran más autosuficientes y estaban más aisladas unas de otras.

En la actualidad, las amplias redes facilitan la posibilidad de fallas en cascada, pero también incrementan la resistencia de la infraestructura crítica frente a fallas locales. Hoy, no debemos centrar nuestra atención en las primeras semanas críticas; sino que, en cambio, debemos centrarnos en el efecto agregado a través del tiempo.

Es importante remarcar que no hubo fallas sectoriales en 1918. Entonces, mientras que la conscripción de octubre fue pospuesta por casi tres semanas y la productividad en los astilleros se vio comprometida, el esfuerzo bélico continuó. Continuó incluso cuando la ciudad de Nueva York reportó un descenso del 40% en la productividad de los astilleros el 18 de octubre.

En Los Angeles se realizaron intervenciones durante las primeras semanas de la epidemia, mucho más temprano que en Nueva York, de modo que allí no se sufrieron los tipos de problemas que se experimentaron en Nueva York. Los periódicos de Baltimore publicaron peticiones al público para minimizar el uso de los teléfonos, pero aún en el punto máximo de la pandemia el sistema telefónico no falló. En Chicago se intentó calcular el ausentismo. Calcularon que el mismo llegaba a promediar alrededor del 5% durante un período de dos meses, no llegaba a duplicar el promedio normal. El ausentismo tuvo su pico máximo el 22 de octubre. Sin embargo, el impacto total del mismo se vio reducido significativamente. Al sacar el promedio, los impactos económicos fueron moderados, estuvieron por debajo del 5%. Hubo una recesión importante, pero la misma no continuó. Las ventas minoristas disminuyeron en octubre, pero se recuperaron en noviembre. El uso del tránsito, el Dow Jones y los fracasos comerciales de la ciudad de Nueva York fueron imperceptibles y moderados si se los compara con la inestabilidad del período. Debido a la corta duración de la pandemia y a la capacidad de resistencia humana, la misma fue caracterizada como una enfermedad relámpago que sólo produjo breves reducciones de la actividad económica.

Discusión del panel

John Barry:

  • Los tribunales no se reunían en cada comunidad.
  • Es importante entender lo rápido que se movía la pandemia en los campos militares (dos semanas y media) y en la comunidad civil (cinco a seis semanas). Llegar al pico máximo era cuestión de días.
  • En 1918 hubo tres olas. La primer ola pasó ampliamente inadvertida debido a que los síntomas eran leves y tuvo muy pocas complicaciones (sólo cuatro muertes). La segunda ola llegó seis meses después de que se supiera de la primera ola, y fue letal. Se extendió por todo el país y por el mundo en 8 días a 3 semanas.
  • En cuanto a la primer ola, la comunicación era muy importante. La atención adecuada no se pagaba con respecto a la complejidad que la primer ola representaba. Una primer ola es muy complicada en cuanto al mensaje.
  • En 1918 las comunidades tenían mayor resistencia. En Filadelfia, cuando la ciudad se quedó sin ataúdes, se le pidió a un fabricante de tranvías que los hiciera. Eso hoy no sucedería debido a la especialización.
  • Hoy el impacto económico sería mucho más grave.
  • La dependencia en el transporte es enormemente diferente en la actualidad.

Richard Hatchett:

  • La velocidad de la pandemia de 1918 no se comparaba con las de 1957 y 1968. La pandemia de 1918 se propagó mucho más rápido por las comunidades.
  • Es importante entender que todas las pandemias son diferentes. En 1918, se presionaba a las ciudades que eran relativamente exitosas en mitigar la primer ola para relajar las intervenciones. Una vez relajadas, en las ciudades se sentía como si la pandemia nunca se hubiera ido realmente.
  • La clave es la implementación temprana de todas las intervenciones; sin embargo, una vez implementadas, el proceso ya había comenzado y la ciudades necesitaban realizar un buen trabajo al administrar la información para mantener al público encaminado.
  • Es difícil para las comunidades organizar el comportamiento humano y mantener la conformidad pública.

Preguntas del público

P: Ha sido una discusión fascinante acerca del valor sectorial. Es sorprendente que haya habido tan poco impacto económico cuando tantos trabajadores fallecieron durante los mejores años de su vida productiva. ¿Cuántas personas realmente murieron en los mejores años de su vida productiva?

R: (Hatchett) El exceso de mortalidad fue del 0.4%, lo que implica un índice de víctimas mortales del 1.75 al 2.0% y había una morbilidad acumulativa del 18–20%. Si bien muchas de las muertes se sucedieron entre la población productiva, también murieron niños y personas ancianas. Los cálculos rondarían el 0.2% de la población general.

P: ¿Cómo es que la pandemia no afectó al gobierno?

R: (Barry) Richard [Hatchett], ha hablado de manera sistemática de la estructura. En 1918 no había demasiadas funciones gubernamentales, y había un sistema de salud pública más fuerte. Si bien muchos tribunales cerraron, los departamentos de la policía continuaron funcionando.

P: En términos del transporte, en 1918 las comunidades se encontraban aisladas unas de otras. En la actualidad no nos pasa eso. ¿Se ha hecho algún trabajo prospectivo al respecto?

R: (Hatchett) Las ciudades estaban más aisladas unas de otras. El patrón de diseminación del virus en 1918 estaba relacionado con los movimientos de las tropas. El Departamento de Transporte (DOT, por sus siglas en inglés) ha realizado una cantidad considerable de trabajo sobre la modelización, atendiendo a la conectividad de los principales centros urbanos para calcular cómo podrían diseminarse hoy las enfermedades infecciosas. De acuerdo a trabajos recientes basados en la información mundial real, el proceso de difusión geográfica está impulsado más que nada por los viajes por trabajo. La capacidad de realizar declaraciones definitivas al respecto estará limitada por las salvedades del caso.

R: (Barry): Recuerde que no necesitamos aviones para diseminar la influenza. Se está trabajando sobre el impacto de los cruces de fronteras para demorar la entrada unas dos semanas. No creo que los potenciales beneficios sean mayores que los claros impactos negativos que provocaría el cierre de las fronteras... los impactos económicos serían significativos. Observe el impacto del Síndrome Respiratorio Agudo Severo (SARS, por sus siglas en inglés). Fue bastante intenso, pero sólo por un corto período de tiempo.

P: ¿Qué piensa de que los miembros de la comunidad y las empresas compren dosis de antivirales? ¿Es ese el rol de las empresas?

R: (Hatchett) Los CDC y el HHS han entablado conversación con empresas sobre cómo manejar el problema de la influenza. Contrario a la acumulación privada de antivirales, la creación de políticas liberales sería muy útil. Algunas compañías (del sector privado) han tomado la decisión de que está entre sus mayores intereses el hecho de mantener fuera a los empleados que tengan familiares enfermos.

R: (Barry) Recuerde que el virus H5N1 puede volverse resistente al Tamiflu, en especial cuanto más se lo utilice como profiláctico. Cuanto más sucede esto, con mayor rapidez surge una nueva cepa resistente del virus. El Tamiflu puede colaborar en algo, pero no sabemos en cuánto. No es la bala mágica que muchos esperan que sea. Yo, personalmente, no creo que el H5N1 sea la próxima pandemia; una vez dicho eso, sí, yo sí tengo una reserva personal de Tamiflu.

P: ¿Existe un plan B además del Tamiflu?

R: (Barry) He escuchado que el Relenza podría resultar mejor como profiláctico. Entiendo que se está realizando mucho trabajo y una gran investigación para desarrollar y producir antivirales.

P: Existe un gran énfasis en la preparación para una pandemia de influenza, pero parece constituir el potencial para una amplia gama de otras emergencias de la salud pública. ¿Arriesgamos la confianza pública si la próxima pandemia es diferente?

R: (Hatchett) Algunos aspectos de la preparación para una pandemia son específicos a la amenaza de la influenza, pero mucho de lo que estamos haciendo puede ser aplicado ampliamente. En términos del tratamiento de un virus respiratorio, mucho de lo que estamos haciendo nos servirá.

Ejercicio: Se recogieron tarjetas de los miembros de la audiencia para recopilar pensamientos y preocupaciones del grupo. Se puede encontrar un resumen de estas preguntas y temas generados por la audiencia en el Apéndice D de este documento.