Evaluación del brote de influenza A (H1N1) de 2009 en países seleccionados del hemisferio sur
Resumen ejecutivo
El 9 de agosto de 2009, la Casa Blanca le pidió al Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS) en coordinación con la Oficina del Director de Inteligencia Nacional (ODNI) y el Departamento de Estado (DOS) que estudiaran las características y el impacto del brote de influenza A (H1N1) de 2009 (conocido como H1N1 de 2009) en el Hemisferio Sur. Esta evaluación explora las características y el impacto de la enfermedad en países seleccionados del hemisferio sur que han experimentado el brote de gripe H1N1 de 2009 entre mayo y agosto, al mismo tiempo en que circulaba el virus de la influenza de temporada. Entre los países seleccionados se encuentran: Argentina, Australia, Chile, Nueva Zelanda y Uruguay por su semejanza a los EE.UU. en cuanto a demografía y crecimeinto económico.
La información que contiene este informe proviene principalmente de los informes de los Ministerios de Salud de los países seleccionados, comunicados de prensa, publicaciones del gobierno y embajadas de los EE.UU. en el exterior durante el periodo comprendido entre el 1 de mayo y el 24 de agosto de 2009. Gracias a esta evaluación se pudieron realizar las siguientes observaciones:
Todos los países informan que después de mediados de julio, la actividad de la enfermedad en casi todo el país disminuyó. Esto indica que la duración de la temporada de influenza actual en el Hemisferio Sur, en donde el virus H1N1 de 2009 es la cepa predominante, podría ser similar a la temporada promedio de influenza de temporada.
Los datos virológicos señalan que las cepas del virus H1N1 que circulan actualmente en el Hemisferio Sur son parecidas a las que se detectaron en los EE.UU. La información sugiere que el virus H1N1 de 2009 permanece estable antigénicamente. Por lo tanto, la cepa de virus H1N1 escogida por los EE.UU. para producir la vacuna debería corresponderse con las cepas de H1N1 de 2009 que circulan en la actualidad. Además, casi todos los virus H1N1 sometidos a prueba siguen siendo susceptibles a los inhibidores de neuraminidasa (oseltamivir y zanamivir). En los cinco países, los medicamentos antivirales se utilizaron para tratar a personas con influenza confirmada y casos graves, personas sospechosas de tener el virus y personas con factores de riesgo de sufrir complicaciones que estuvieron en contacto con personas que tienen o son sospechosas de tener el virus. Sin embargo, los estudios integrales sobre la efectividad del tratamiento antiviral para disminuir la gravedad o mortalidad por la enfermedad en pacientes infectados no se encuentran disponibles hasta la fecha.
Las poblaciones con mayores riesgos en el Hemisferio Sur son similares a las que se observaron en los EE.UU. Semejante a la situación que se vivió en los EE.UU. la primavera pasada, las infecciones por H1N1 provocaron enfermedades de menor gravedad en general. Estas infecciones se registraron principalmente en niños en edad escolar y adultos menores de 65 años de edad. Sólo un pequeño porcentaje de los casos fueron fatales. Las mujeres embarazadas o las personas con otras afecciones se encontraban en una situación de mayor riesgo de sufrir complicaciones por la influenza. Australia y Nueva Zelanda informaron tasas más altas de hospitalizaciones de casos entre las poblaciones indígenas (5 y 3 veces más altas, respectivamente) en comparación con las poblaciones no indígenas.
Las medidas de mitigación en la comunidad comúnmente utilizadas incluían: cierre de escuelas, cancelación de aglomeraciones de personas, aislamiento y cuarentena entre otras medidas de distanciamiento social. Todos los países implementaron de forma inconsistente algunas medidas de mitigación en la comunidad incluyendo el cierre temporario de escuelas, la cancelación de aglomeraciones de personas, el aislamiento o cuarentena de personas enfermas o expuestas, entre otras medidas de distancia social, así como también los exámenes de detección en la frontera y las cancelaciones temporales de vuelos.
Los sistemas de asistencia médica estuvieron colapsados, pero esta situación estuvo generalmente aislada geográficamente y duró relativamente poco. Los cinco países informaron un aumento temprano en las visitas a hospitales, departamentos de emergencia e instalaciones para pacientes ambulatorios. Algunos países informaron la falta de camas transitorias en los hospitales, equipos o medicamentos.
Los datos disponibles indican que todos los países experimentaron algunos efectos socioeconómicos por tiempo limitado y/o aislados geográficamente y una disminución temporal del turismo. A pesar de que es muy temprano para determinar si la pandemia H1N1 de 2009 ha provocado un impacto económico a largo plazo en Australia, Argentina, Chile, Nueva Zelanda y Uruguay, algunos de estos países informaron efectos sociales y económicos limitados desde la implementación de las medidas de distanciamiento social y la disminución del turismo.
Al considerar las implicaciones de la experiencia del Hemisferio Sur para el próximo otoño en los EE.UU., los lectores deben tener en cuenta que todos los países mencionados se diferencian de los EE.UU. en cuanto a sistemas de salud pública y vigilancia, organización de los sistemas de atención médica, costumbres y tradiciones, y conducta de búsqueda de atención. Además, estos países no tuvieron un brote de H1N1 de 2009 antes de entrar en la temporada de influenza común, como ocurrió en México y los EE.UU. Queda por verse cómo se comportará el virus H1N1 de 2009 en el Hemisferio Sur, después de que termine la temporada de gripe común.
- Presentación (PDF - 26KB)
- Resumen ejecutivo (PDF - 46KB)
- Objetivo e introducción (PDF - 89KB)
- Resumen y conclusión (PDF - 245KB)
- Tabla de evaluación comparativa (PDF - 112KB)
- Anexo (PDF - 421KB)
- Informe completo (PDF - 775KB)














