
Mi padre, Elmer “Bud” Pancake, creció cerca de Lusk, Wyoming. Durante la gran pandemia de gripe de 1918, un médico del condado se jactaba de no haber perdido nunca a uno de sus pacientes. Su arma secreta era el whisky “matarratas”. Solía verter el whisky en la boca del paciente para que éste expulsara la flema mediante la tos. Durante la pandemia, el médico se quedó sin whisky y ya no había más para comprar en el pueblo. El único whisky que quedaba en Lusk estaba guardado bajo llave en la oficina del sheriff como evidencia para el juicio de un contrabandista. El sheriff se negó a liberar el licor. Por eso, el médico reunió a un grupo de importantes colonos para formar una especie de escuadra de vigilancia que rápidamente se apoderó del whisky, dejando al sheriff sin su evidencia.