Sadie Afraid of His Horses-Janis

Sadie Afraid of His Horses Janis

Narradora: Vanessa Short Bull

Ubicación: Nebraska y Dakota del Sur

Ésta es la historia de la pandemia de gripe de 1918 según me la contó mi abuela, Sadie Afraid of His Horses–Janis, de 97 años de edad. El padre de Sadie, Frank Afraid of His Horses, es hijo de Young Man Afraid of His Horses*; ambos fueron líderes Siux muy influyentes.

En septiembre de 1918, la abuela de Sadie, Nancy Poor Elk– Red Cloud (esposa de Jack Red Cloud) fue con su familia a Alliance, Nebraska, a juntar papas. El viaje en carro desde Pine Ridge, Dakota del Sur, hasta Alliance demoraba cinco días. La “recolección de papas” era un emprendimiento económico para los indígenas de la Reserva Indígena de Pine Ridge; era una manera de ganar dinero y comprar alimentos para el invierno. Los miembros de la familia de Nancy que hicieron este viaje fueron: su hijo, Charles Red Cloud, su esposa y sus tres hijos (Charlie, Susie y Lucy); su hija, Susie Red Cloud–Hand y su esposo Joe Hand; su nuera, Alice Red Cloud y su hijo, Melvin; su suegra, Sallie Black Bear; su nieto, Edgar Red Cloud; y mi abuela Sadie con sus padres, Lucy y Frank, y sus hermanos, Zona y Paul.

La familia Red Cloud recién había terminado de juntar papas a fines de octubre de 1918 cuando se les informó que “se avecinaba una enfermedad muy mala y debían volver a su casa.” Apenas habían comenzado a desarmar el campamento cuando los miembros de edad mediana de la familia empezaron a enfermarse de gripe. La familia decidió permanecer en el campamento de Alliance hasta que se recuperaran para poder volver a su casa en Pine Ridge.

Los niños mayores del grupo eran la hermana de Sadie, Zona, y su prima hermana Nancy, quienes fueron enviadas al pueblo para comprar provisiones y combustible. Nancy hablaba poco inglés, entonces la tía Alice, que hablaba y escribía en inglés, hizo una lista con las provisiones. Zona fue con ella como intérprete. Sadie, que en ese momento tenía 7 años, estaba muy asustada al ver partir a su hermana y su prima hacia el pueblo. A esta tensión se sumaba el miedo de que su familia muriera a causa de la gripe. Además, el tren se detenía en Alliance para traer a casa los cuerpos de los soldados que habían muerto en la Primera Guerra Mundial. Era espeluznante para la niña observar el constante flujo de carros que se dirigían al cementerio todos los días para enterrar a los soldados y a los fallecidos a causa de la gripe.

La familia Red Cloud estaba ansiosa por volver a casa porque se enteraron de que algunos miembros de su familia habían muerto por la gripe. Entonces, emprendieron el regreso desde Alliance con las abuelas en la conducción de los carros. Sadie recuerda que esto era irónico ya que su primo Edgar era el único que había conducido el carro de su abuela anciana camino a Alliance, pero ahora yacía enfermo en la parte trasera del carro y su abuela conducía a los caballos. La familia llegó a Gering, Nebraska, cuando comenzó a llover. La llovizna empeoraba el estado de los familiares que padecían la gripe. “Por suerte”, dice Sadie, “un granjero nos permitió acampar en su granja hasta que la lluvia parase.” Viendo que la situación se tornaba muy grave, Nancy se hizo cargo y les pidió a todos quedarse en sus carpas para que ella les trajera comida y medicina. Los que estaban enfermos fueron colocados en carpas individuales. Nancy hirvió un gran balde de té de cedro y lo llevó de carpa en carpa para llenar cada una de las tazas. Se aseguró de que utilizaran sus propias tazas y no compartieran artículos personales como palanganas o utensilios. Nancy “esparció” hierba del maná en las carpas para que pudieran respirar mejor y para alejar a los malos espíritus. Como una tos intensa les cerraba la garganta, mezcló una cucharada de kerosene con azúcar y se los hizo tragar. El papá de Sadie, Frank, deliraba de fiebre. Nancy le friccionó la frente con un "ungüento”.

Todos los miembros de la familia Red Cloud sobrevivieron. Sadie dice que todos solían reírse mucho después al recordar el azúcar y el kerosene. También estaba muy contenta porque desde ese momento todos recibieron sus propios artículos personales, como palanganas, peines y platos.

Cuando se recuperaron, la familia continuó con el viaje de regreso a Pine Ridge. Cuando llegaron a Chadron, Nebraska, compraron provisiones para el invierno: frijoles, harina, azúcar, sal, tocino y más kerosene blanco. Finalmente, llegaron a casa a principios de noviembre. Frank estaba tan contento de haber llegado a casa que saltó del carro para entrar a su cabaña y se cayó desplomado, sin darse cuenta de cuán débil estaba todavía a causa de la gripe.

El 11 de noviembre de 1918, el hermano de Sadie, Paul, llegó corriendo desde el pueblo gritando que la guerra había terminado. Sonaron las campanas de la iglesia, se dispararon tiros al aire y se escucharon gritos de alegría en todos lados. Sadie dice: “Fue el mejor momento, porque la guerra había terminado y la familia Red Cloud había sobrevivido a la “enfermedad mala”.

En medio de su desesperación, mi bisabuela Nancy había aplicado los principios de la cuarentena, evitado la contaminación cruzada, empleado una terapia de hidratación e inhalación, y utilizado la farmacología para salvar a su familia. Actualmente, mi abuela Sadie tiene un botiquín de medicamentos con cedro, hierba del maná, verdolaga y té verde. Sin embargo, dice que prefiere no volver a probar el kerosene con azúcar.

A pesar de su edad avanzada, Sadie nunca se queja de estar enferma, trata ella misma sus dolencias, y tiene mejor memoria que la gente con menos de la mitad de su edad. Sadie dice que el único dolor en su vida es la línea de ataque de su amado equipo de fútbol, los Denver Broncos.

Primas y hermana Red Cloud